Queridas y queridos, tengo el body reivindicativo. Noto cómo la rebeldía me sube desde el dedo gordo del pie, hasta el último pelo de la cabeza. No puedo evitarlo, el mundo se quema a mi alrededor y soy incapaz de sentarme y verlo arder sin más. Hay mucho de qué hablar. Guerras varias, miles de muertos, la mayoría de ellos civiles (sobretodo niños, niñas y mujeres) y un número incontable de personas desplazadas. Y en casa, sin ir más lejos, el precio de la vivienda que parece más un lujo que un derecho vital. Mientras, las cuidadoras de los centros infantiles hacen, literalmente, malabares circenses para atender a veinte bebés por trabajadora.
Sin embargo, hay una noticia que me está costando asimilar. No ha saltado a las portadas como un bombazo informativo. Ha pasado casi de puntillas por la retaila de malas noticias que nos rodean. Pero a mi, me ha llamado poderosamente la atención. Mi cerebro, siempre tan crédulo, está en completo shock y no me deja procesar la información.
Se trata de la historia que aparece en una página de internet descubierta por la CNN. En ella, un grupo de hombres intercambian información sobre cómo drogar y violar a sus propias mujeres. Dicha página consiguió la friolera cifra de 62 millones de visitas el pasado mes de Febrero.
62 millones.
El pasado mes de Febrero.
Insisto: 62.
Es, literalmente, como si la población de España más doce millones de personas visitaran esta web.
Contextualicemos.
Hace apenas dos años, el mundo se quedaba petrificado cuando el caso de Giséle Pelicot salió a la luz. Por si has estado viviendo en una cueva durante este tiempo, resumo. El "maravilloso" marido de Giséle, Dominique, creó una página web en la que ofrecía a los usuarios el poder violar a su mujer una vez drogada. Se calcula que Giséle fue violada 200 veces por 70 hombres diferentes.
Lo más llamativo de este caso no fueron solo las cifras (que dan ganas de vomitar), sino que la sorpresa vino cuando Giséle decidió, no solo salir en los medios, sino hablar con ellos. Por primera vez, la víctima no se escondió bajo un pseudónimo ni una peluca o una voz distorsionada. No. Gisèle Pelicot salió para decirle al mundo que los que tenían que avergonzarse y esconderse eran ellos, sus violadores.
Por un lado, los hombres (en general) se defendieron diciendo "todos no somos así", mientras que las mujeres contestábamos, "ya, pero qué casualidad que siempre son hombres".
Y aquí ya no hablo de casos mediáticos como el de la propia Giséle o el de la "manada" de los San Fermines (hay que especificar porque ya existen múltiples manadas en la actualidad). Hablo del día a día, queridas y queridos.
Pero me estoy adelantando a los acontecimientos...
Volvamos pues a la página de internet con 62 millones de visitas.
62.
Las reporteras alemanas, Isabell Beer e Isabel Ströh, descubrieron el caso en 2025. Pero la noticia no se divulgó hasta que la CNN no publicó su propio reportaje hace unas semanas bajo el titular de "Global rape academy"/"academia global de la violación". El nombre elegido no es una hipérbole, es literal. En dicha página, los hombres intercambian información sobre las cantidades exactas de droga que debían emplear para que la mujer quede inconsciente (no quieren sobredosis y que la parienta la palme, claro) y cómo asegurarse de que la víctima está verdaderamente dormida (sorprende la inteligencia masculina: abriendo los párpados, sino se despiertan, al tajo). Muchos hombres comenzaron a grabar las violaciones de sus propias parejas y a cobrar el visionado por el módico precio de veinte dólares por "espectador". Como en cualquier otro negocio, se ofrecían modos de pago alternativos, por ejemplo, la criptomoneda. Todo bajo total anonimato.
Los hombres (y quizá algunas mujeres) que estén leyendo esto podrán pensar..."Jo, Paula, cómo te pasas, ¿no?" ó "qué pesadita estás con estos temas" ó "vaya feminazi".
Lo entiendo.
Pero, no sería más efectivo pensar, "¿qué puedo hacer por ellas?" "¿Cómo podemos ayudar a solucionar este problema tan grave? "
Es urgente conseguir que estos temas atraigan la atención de los hombres.
Por ejemplo, podrían no reírse de ese chiste machista en el grupo de whatsapp de tíos; educar a sus hijos a respetar a las mujeres y no tener que enseñar a las niñas a cómo protegerse; no mirar como si no fuera con ellos o apoyándonos alzando también su voz en estos temas. Y si un hombre expresa su opinión con criterio, más hombres le seguirán. Personalmente creo que este es el caso del creador de contenido Marc Barnés, @nosoloviernes2 en Instagram. Su comentario en las redes sobre "la academia global de violación" ha recibido más de un millón de visitas. Otro ejemplo es @gonzalobritopons, que insta a los hombres a investigar y conocer más sobre el caso. Pero, por desgracia, no he podido encontrar muchos más hombres tratando este tema en castellano. Sí existen un mayor número de páginas en inglés. Como @blakerobbo, que lucha contra el sexismo. Ó como @Kommentary que se dirige directamente a los hombres en su crítica sobre este suceso. O, también, @remakingmanhood, que aporta actitudes que ayudan a los hombres a reaccionar ante el sexismo.
El resto de personas que denuncian esta tendencia son, en su gran mayoría, mujeres.
Así que, no todos los hombres, efectivamente, pero son siempre hombres. Y si son siempre hombres hay algo en nuestra sociedad que falla. El silencio es siempre cómplice. Ayudaría que los hombres se manifestaran en contra de esta situación alto y claro.
Porque como muchas otras mujeres, yo me pregunto: ¿Por qué tengo que ir con un spray de pimienta en el bolso? ¿Por qué tengo que mirar por encima del hombro si oigo pasos al volver a casa de noche? ¿Por qué me recomiendan clases de defensa personal? ¿Por qué tengo que vigilar dónde dejo mi copa en un bar?
Esto no es una lucha de géneros. Esto no es una batalla de mujeres contra hombres. Al revés, os estamos pidiendo ayuda, apoyo, auxilio. No podemos más. Nos están violando, acosando y matando una a una.
62 millones de visitas.
62.
¿Cuántos millones más de visitas a la "academia global de violación" hacen falta para que se tome esta lacra en serio?
Hace poco vi un vídeo en instagram en el que un reportero planteaba la siguiente pregunta a mujeres: "¿A quien elegirías en caso de quedarte atrapada en un bosque: a un oso o un hombre?" La mayor parte de las mujeres escogió (para sorpresa de pocas), el oso.
Pues eso, no todos los hombres, pero...






