Queridas y queridos, tengo el cuerpo rumbero. No sé si es porque ha sido mi cumpleaños hace una semana, o porque está mi madre de visita en Londres o porque estoy de codeína hasta las cejas por un dolor lumbar que me está amargando la vida desde hace meses. Ya digo, no sé. El caso es que veo que se me acumulan asuntos pendientes. Madrid ha estado de rabiosa actualidad y yo, como buena madrileña, he de estar a la altura.
Por si algún ermitaño no se ha enterado y da la casualidad de que sí lee este texto, el Papa León XIV ha estado de visita oficial en España. Ya se ha ido, por cierto. Pero, no solo ha dejado tras de sí agua bendita para llenar el pantano de San Juan, sino anécdotas a go gó.
Sin embargo, viajemos a los días previos a su visita. Todos los medios de comunicación andaban conmocionados y alborotados por la llegada de Su Santidad. Los reporteros de la prensa rosa no iban a ser menos. ¿Por qué? Unos días antes se había anunciado que Patricia Pardo y su marido Christian Gálvez presentarían el evento organizado en el Santiago Bernabéu para dar la bienvenida al Papa. Pero, ¿qué mas les dará el Papa, el papi, o el papo, a los reporteros? En cuanto se encontraron en un evento (que nada tenía que ver con el Papa) se lanzaron como aves de rapiña a preguntarle a Almudena Cid por su ex, Christian Gálvez. Ella se negó en rotundo a contestar. Es más, se plantó y les devolvió la pregunta: "¿por qué no le preguntáis a él por mí?" Recordemos. Almudena Cid, la gimnasta rítmica más laureada de nuestro país y que ha participado en más Juegos Olímpicos, ha tenido que contestar la misma preguntita durante cinco años. Mientras él, de rositas, claro. A vivir en un mundo de unicornios y arco iris sin que le incomoden con una pregunta sobre Almudena. No solo es machista a rabiar, es, como dice ella sin perder la compostura, "de muy mal gusto". A los hombres siempre se les suele preguntar por su trabajo, su nueva pareja (de soslayo) y sus proyectos. A la mujer, sobre el ex, el actual, la maternidad (si tiene, si no tiene y si tiene cómo compagina) y si acaso y se pone farruca entonces sobre el trabajo. No falla.
Prosigamos, que me desvío del tema, como siempre.
Llegamos pues a la visita del Papa y, no nos engañemos, en Madrid hemos quedado como unos catetos en comparación con Barcelona. La ciudad condal no ha escatimado en recursos: su Sagrada Familia iluminada de auténtico cine, drones mostrando el rostro de Gaudí en el cielo, fuegos artificiales, castellers y si ya no se te había caído el moco de la emoción, te cantan los niños de la Escolanía de Montserrat. Joder, si es que así no hay quien gane.
¿La capi? Hombre, para empezar tenemos a Almeida de alcalde, que esto nunca ayuda. Pero, para ser más explícitos, los ya citados Patricia Pardo y Christian Gálvez animaron un estadio de 80.000 personas para que el nuevo cántico de moda fuera (y no me lo invento): "Contigo León, un solo corazón". Su Santo Padre, no sabía si meterse bajo la silla, ni dónde mirar ante semejante esperpento. Yo digo que si hubiese podido, se iba corriendo de vuelta al Papamóvil. El buen hombre no entendía nada. Tampoco cuando aparecieron Bustamante, Diges y Diana Navarro cantando. ¿Pero que estamos en un remake de Operación Triunfo y yo no me he enterado? Pero para bochorno, ese momento surrealista en el que tres ¿actores? ¿bailarines? ¿personajes?, escenificaron un partido de fútbol (porque efectivamente el evento transcurría en el Estadio Santiago Bernabeu de Madrid). Gálvez justificó y comparó la coreografía con el camino de un fiel hacia la fe (porque, efectivamente, estaba el Papa presente). Ni el Papa ni yo misma sabemos de quiénes fueron las grandes ideas de semejante esperpento. Como sigamos así, dudo que con esta payasada de eventos el COI nos otorgue los Juegos Olímpicos en la vida.
He de resaltar también que me resulta un poco cansino que todo el mundo alabe al Papa cuando por muy majo, y deportista e ilustrado que sea este señor, no hay que olvidar está en contra del aborto, del matrimonio entre homosexuales y no ha dicho ni mú sobre la pederastia. Todo esto en el Congreso de los Diputados, que es ahí donde se presentan y promulgan las leyes. Y seguido de aplausos..Amén.
Pero para cansino Bad Bunny. Que se ha pasado por Madrid más días de los que tardó Dios en crear el mundo. El muchacho se trajo su casita, y con ella la polémica. Esa estructura preciosa, rosa y amarilla que representaba la sencillez y sus comienzos humildes, se convirtió en una zona VIP o en un prostíbulo (según quién te lo cuente). Había, incluso ojeadores de "talento". Y llamamos "talento" a ver quién va con menos ropa, tiene más tetas y más bótox en la cara. Yo creo que perdió su esencia, básicamente. Es la representación del éxito masivo. De ser Benito a convertirte en Bad Bunny. Él quiere seguir siendo Benito, pero ya es imposible. Los triunfos han engullido a Benito, por mucho que Benito intente luchar contra lo evidente. La casita, además, se convirtió en lugar de peleas por estar en la primera fila y de "influencers" que aconsejaban a la plebe cómo vestirse para entrar y formar parte del reino de Bad Bunny. Ya os digo, muy abrigadas no iban. ¡Ah! Y por supuesto todas eran mujeres. Los únicos penes allí presentes eran el de Benito, sus bailarines y un par de presentadores o actores.
Así que se empezó a liar parda en las redes. Que si eso era todo normativo, que era clasista, machista, y qué se yo.
Benito hizo caso a sus fans, por supuesto, porque él ya no quiere ser Bad Bunny. Quiere ser aquel niño puertorriqueño de su infancia que tenía un sueño. Así que sus ojeadores comenzaron a escoger a gente más de "a pie". Léase: hombres, mujeres altas, bajas, gordas, patizambas...vamos, que ahora te dejaban entrar en la casita si eras "fea". A ver ahora cómo nos explican las creadoras de contenido cómo entrar en la puta casita.
Para casitas, las casetas de la Feria del Libro de Madrid 2026 - ¿habéis visto que arte para cambiar de tema?
Otro tipo de estructuras que, en ocasiones, se prostituyen también.
Como cada mes de Junio las editoriales y librerías se amontonan bajo un calor de justicia por el paseo del parque del Retiro. Allí se han encontrado siempre autores tan dispares entre sí como Elvira Lindo o Arturo Pérez Reverte o Boris Izaguirre. La gente se apelotona paseando, comprando y haciendo cola para conocer a sus autores favoritos. La firma de libros es su gran reclamo. ¿Quién no quisiera una copia firmada por el autor del momento, David Uclés? ¿O una dedicatoria de Fernando Aramburu o María Dueñas? ¿Qué lector/a no sueña con intercambiar unas palabras con Siri Hustvedt o Julia Navarro? ¿O descubrir autoras y autores nuevos, electrizantes y llen@s de posibilidades?
Nadie, diría yo.
Pero es que además en esta edición hay una caseta que ha causado furor. ¿Qué más darán los Gómez-Jurado o los Mendoza cuando una puede llevarse a casa un libro firmado por la mismísima Alejandra Rubio? Hija y nieta de periodistas, su currículum incluye trabajar como colaboradora de crónica social en el programa Fiesta y asistir de vez en cuando, previo pago, al programa De Viernes a contar su vida personal. ¡Ah! Y alguna que otra exclusiva en una revista. "Ale", como se hace llamar profesionalmente, ha escrito un libro. Sí, yo casi me caigo de la silla cuando me enteré. Que, por supuesto, tiene todo el derecho del mundo. Pero es que el libro es un turrón importante. No me esperaba menos. He tenido la enorme "suerte" de poder leer muy detenidamente los cinco primeros capítulos y casi me desmayo. No tiene voz, da bastante vergüencita, no tiene nada interesante que contar y lo que es peor aún, si este es el libro editado, no quiero ni imaginarme cómo es el original. Total, que es como pan sin agua, difícil de digerir.
Sin embargo, insisto, es "Ale" Rubio. Así que su caseta - la de "Ocho y medio", una respetada librería de Madrid para cualquier cinéfilo desde hace muchos años, ahí lo dejo - estaba hasta arriba de micrófonos y cámaras de televisión buscando "la imagen", esa con la que empezar la crónica social del día. La madre, Terelu Campos, esperando a que su hija le firme una copia del libro. Claro, las cámaras crean conmoción, la conmoción curiosidad y la curiosidad venta de libros.
Nuestra "Ale", futura ganadora del Premio Planeta y Tusquets todo a la vez en el mismo año, va por la segunda edición.
¿Mientras tanto? Tantos y tantas autores y autoras sin una editorial. Y sí, me incluyo yo. O escritores y escritoras con editoriales pero que no logran la atención que merecen. Venga va, me incluyo aquí también.
"Ale" no está sola. Ser "hija de" también ayudó a publicar sus respectivos libros a Alejandra Cortina Cué (Siete Maneras de Arder, 2026) o Tamara Falcó (Cupcakes de Tamara, 2014). Y si nos centramos en las influencers, perdón, creadoras de contenido social, Laura Escanes con Piel de letra (2018) abrió las puertas a much@s "escritoras" con miles de followers.
Para concluir, que Madrid está en boga. No sé si para bien o para mal, la verdad. Mientras tanto, los niños se mueren de calor en las clases, el ayuntamiento quiere desahuciar a una mujer de 87 años que lleva toda la vida en su piso del distrito de Retiro, los apartamentos turísticos siguen en alza haciendo imposible vivir en el centro, La Cañada sobrevive sin luz desde hace seis años, la sanidad cada vez más privatizada y la educación ni te cuento. Pero que no cunda el pánico, en Septiembre toca carrera de Fórmula 1. Solo pido que no lo organicen las mismas personas que la visita del Papa en Madrid. Porque, se gastarán nuestros impuestos sí, pero al menos no nos convertirán en carne de meme.
