Monday, 8 November 2021

Online dating, ghosting y el Amazonas



AVISO: TEMÁTICA SEXUAL EXPLÍCITA.

Otra historia de una cuarentona soltera desesperada, joder, pensaréis. 

Bueno en realidad no habéis pensado nada de nada porque yo no os he dejado abrir la boca, cierto es. Pero en cuanto empiece ya me veo los comentarios. 

Y es que ser una mujer de cuarenta y pico, soltera, autónoma, sin hijos, ni mascotas es duro de pelotas. Pero nivel acero galvanizado, señores y señoras.

Cojamos pues un gin tonic con una mano, y pongamos las cartas sobre la mesa con la otra y hablemos claramente. Discutamos sobre lo que una tiene que pasar para echar un polvo medianamente decente en estos tiempos que corren sin que la cosifiquen, la maltraten, la ignoren, la violen, la vejen o la acosen. Así, sin tapujos.

Para empezar, olvidémonos de quedar a la antigua usanza. Eso de ir a un bar, alguien se te acerca, entablas conversación y te invita a una copa. La copa deriva en otra y las copas se fusionan en risas y en química, en física, miradas, un baile, una mano en el hombro, otro en la cintura y ahí estaba el click. El puente que unía a unos totales desconocidos. Existía un ritual, una casuística, unas normas, unas mariposas en el estómago y la cercanía del otro. A dos centímetros.

¿Ahora? Hay que meter la boca en la puta oreja hasta el mismísimo tímpano del otro y gritar porque el último hit de reggaetón está a todo meter en la discoteca de moda. Esa discoteca llena de niñatos que no dejan de hacerse selfies y poner morritos y piensas, ¿qué coño hago yo aquí?, ¿si hasta el último capullo te ha llamado señora por dios bendito?

Así que tu hermana, que es un ser sabio en esto de los ligoteos internáuticos, te recuerda por enésima vez que te metas en alguna aplicación de esas para pillar cacho. Tú, al principio, te haces la remolona. Antes muerta. Es como admitir que los Rolling han muerto, que la pizza con piña es una opción, que los calcetines con chanclas son una moda. No, queridas y queridos. Hay que poner líneas divisorias en algún momento, digo yo. Pero mi filosofía se va por el retrete como siga de abanderada de un método obsoleto, el del cara a cara, que muere, irónicamente, delante de mí. Como una hoja en otoño.

Según tu hermana las aplicaciones son lo más. Qué digo lo más. La única opción. Vamos, que no te queda otra, en resumen.

Así que tras varios copazos en tu propio cuarto y un medio melocotón considerable en el que comienzas a hablar en alto sola contigo misma, decides que única y exclusivamente por motivos de investigación, o sea, este blog, te vas a meter en una aplicación de esas. Dudas, y mucho, que esto vaya a tener ningún éxito. Cero, de hecho. Pero más se perdió en Cuba como dicen.

Te decides por Badoo. ¿Por qué?, preguntaréis. ¿Por qué no? Los colores morado y rosa te reclaman desde la lejanía de la pantalla como si fueras Alicia en el País de las Maravillas. Todo es cuasi psicodélico. Te lo descargas. Bebes. Te entran ganas de fumar de nuevo. De pronto visualizas miles de cabezas masculinas flotantes esperando a que bajes tu propia cabeza flotante...El melocotón está tornando en un señor pedal. Entras en la aplicación y tienes que subir unas cuantas fotos. Esto es determinante, obvio. Una no puede ponerse ni demasiado irrealmente mona (luego hay posible bajona al quedar), ni hecha un adefesio (no te haría caso ni dios). Al final me decido por dos de cara de mi último viaje a Formentera para darle un toque instagramero, y una de cuerpo de entero de mi viaje a Dublín. De esta última mi gran preocupación son mis michelines, prominentes es poco, pero tengo que ir de frente, esto es lo que hay. O lo tomas o lo dejas. Lo siguiente es poner edad, y ciertos rasgos de tu personalidad. Que si fumas, bebes, quieres hijos, etc.

Una vez preparada, o más bien cagada-preparada, le doy al botón de enviar y entro, asustada y virginal, en el mundo sideral de los solteros virtuales.

Y no hay nada ni nadie que me prepare para lo que viene a continuación.

Decenas de "me gustas" y de mensajes de los tíos más variopintos del planeta a la vez. Eres carne fresca y eso se huele, incluso a través de la pantalla. Es verdaderamente abrumador.

A "Desesperado, 50", que por cierto cuenta con tan solo un diente (no juzgo, solo informo), le gustas. "Situación amorosa, complicada". Amos no me jodas. "Tigre, 45" te ha mandado un mensaje. Ah mira qué bien a ver: "Me gustaría tener tus tetas en mi boca, no sabes cómo tengo la polla de dura". Veo que los michelines no le han causado gran efecto. Vale, mmmmm, espera un momentito, ¿dónde está el botoncito este?, aquí está, bloquear. "Moderado, 48", que no sabemos si es su nombre o un adjetivo calificativo también te manda un mensaje. Este mucho más civilizado en un principio, "¿Un café?", pregunta. Pero tiene pinta de ser mi padre así que pasas. ¿Resultado? Que él mismo se contesta, "puaj, ni contesta la tía esta guarra". "Juanfran, 33" me pide una foto caliente sin haber dicho ni hola y "Rubén, 35" quiere mandarme un vídeo de su pene, señores. ¡De su pene! Sin casi haberle visto la cara primero vamos. "Jose, 38" te informa de que tiene novia pero que esta es totalmente ajena a su segunda vida. Con un par de huevos, oiga. Para huevos la foto que te manda que no son rotos pero sí van con chorizo incluido. Dice que lo primero que quiere hacer es comerte el culo. Virgen Santísima. ¿Pero por qué? A estas alturas estoy descompuesta. ¿Qué es esto, Maricarmen? ¿La jungla, el puto zoológico, el Amazonas? Y por cierto, ¿de dónde viene esa persecución obsesiva por parte del sexo masculino heterosexual en general con cualquier cosa que tenga que ver con el culo de una mujer? ¿Tenemos que indagar en su subconsciente? ¿Es mejor dejarlo estar por si acaso? ¿Pero yo en qué charca me he metido? O peor aún, ¿en qué pozal me ha metido mi hermana?

Es entonces cuando recuerdo que mi hermana también me advirtió que tenía que tener pero que mucha paciencia. Que me encontraría con gañanes neandertales a gó gó y tenía que pasar de esos y encontrar los diamantes en bruto. Los uno entre un millón. Bueno a lo mejor entre mil, pero que eran muchos y era un búsqueda ardua y difícil.

O sea que copazo en mano había que ir uno por uno, fijándose en el más mínimo detalle. A todos les hubiese dado un no rotundo. Ipso facto. Eran todos un cuadro, de verdad. Alguno se salvaba pero era más postureo que otra cosa. Otro cuadro pero de diferente estilo artístico. Casi bizca, de la bebida y de las fotos, me fijé en uno. Podría haber sido cualquiera. Abrigado hasta los higadillos tan solo se percibía una barba asomando entre un gorro peruano, apoyado en una torre gigantesca. Por lo visto hablaba inglés. Eso me llamó la atención.

Me di cuenta que le había gustado.

Sin pensarlo mucho, le di un like de vuelta.

Nos pusimos a hablar enseguida. Me faltó tiempo para sacarle lo del inglés. Por lo visto lo había puesto por error. Bien empezamos. Aún así seguimos hablando. Pero normal, como seres humanos. No me lo puedo creer. Debe haber trampa pero no, junta letras formando palabras que a su vez forman frases que tienen sentido. Es divertido. Y me hace preguntas sobre mi Que diréis, de quién si no, lerda. Pues de sí mismo consigo mismo. O sea él, él, él y más él. Pero no. Le cuento cosas sobre mi vida y suena hasta interesado. Estoy que me va a dar un síncope. Tiene que haber un pero, pero no lo veo. Cuando menos me lo espero son las 5.30 de la mañana. Holy fuck. He entrado en un vértice espacio-temporal y he salido al otro lado convertida en una amante de las aplicaciones cibernéticas del ligoteo! ¿Pero qué coño ha pasado aquí?

Los tres días siguientes son un espejo del mismo. Más conversaciones ingeniosas, más preguntas sobre mí (oh my god) y siempre levantarse con un buenos días, ¿qué tal?

Ando en una nube. No me creo la suerte que he tenido. Mi hermana me recuerda que quedemos pronto si no uno tiende a idealizar al otro y la cagas. De nuevo esas normas desconocidas del internet dating. Pero tiene toda la razón del mundo. Yo cada vez me lo imagino más alto, más guapo y con los ojos más brillantes. Aún ni oí su voz así que corro el peligro de que mi príncipe azul sea, efectivamente, azul, pero de pitufo. Con voz de "Los chicos del coro" y yo necesito una voz grave, que me llegue a lo más profundo del estómago. Si no, mal vamos.

El caso es que el posible pitufo y yo decidimos por fin quedar. Él me vendrá a recoger, nos tomaremos algo y de ahí a lo que se tercie.

Tengo las mariposas en mitad de la laringe. Un lugar de, además de muy incómodo, erróneo.

Salgo a la calle y él llega con su furgoneta (del automóvil en cuestión, más adelante). Entro. ¿Dos besos, pico, codo? Ninguno, morreo al canto. Empezamos bien, esto promete.

Nos dirigimos al pueblo. Aparcamos. Andamos hacia la barandilla del paseo para andar un rato, tomar contacto. Y tanto. No llegamos ni a la mitad del recorrido. Morreo p'arriba, morreo p'abajo. Parece que nos han dado lengua para comer, joder.

"¿Nos vamos de aquí?", me dice, y compruebo que, efectivamente, no es un pitufo sino que tiene una voz de de lo más decente, con su suave cantar gallego...

"Sí", replico, creo, demasiado deprisa.

"¿Y a dónde vamos?"

"Tu eres el autóctono"

"Te voy a llevar a que veas el faro de Mera, que es precioso"

Ilusa de mí, asiento de nuevo en mi asiento mientras me pongo el cinturón. Uy un faro, qué romántico. Las mariposas mariposean sin cesar durante todo el camino. Insisto, en mitad de la laringe. Muy molesto.

Cuando llegamos a la plazoleta del faro me doy cuenta que romántico, romántico, no es el tema. Para empezar hay otros dos coches ya aparcados con más vaho en los cristales que en una noche de diciembre. El faro sí, ahí está, en mitad de la noche y no se ve un pijo. Puede ser cualquier faro del mundo. El muchacho, me mira y me pregunta sin ningún tipo de pudor, "¿me ayudas con la cama?"

Ah, amigos y amigas. He aquí el quid de la cuestión de la furgoneta. No os pesaríais que una se iba a espatarrar en una furgoneta cualquiera clavándose las marchas en el coxis y el posa brazos en los riñones. No, no. Aquí una eligió un chico que, efectivamente, le llevó a un picadero sí, pero con un automóvil con clase, señores. Reclinando los asientos de los pasajeros apareció cuan champiñón una cama doble, sábanas recién limpias (esto es lo que quiero pensar, si soy sincera), una almohada con más vidas que un gato y una manta naranja de abuela total. Todo lujos, señores. Qué mujer de 42 años no sueña con semejante percal.

Os voy a ahorrar los detalles. Más que nada porque son íntimos y una ha de poner límites, por pequeños que sean. Lo que sí puedo decir es que hubo varios cabezazos contra el techo, mucha ternura y muchas risas.

Decidimos repetirlo cuanto antes. Nos lo habíamos pasado genial.

Perfecto, maravilloso, sublime, genial.

Bueno, pues no sé qué pasa entre la decisión de, efectivamente, repetir y el comienzo del ghosting.

Ah queridos y queridas, yo tampoco sabía qué coño era eso del ghosting hasta que la gente no dejaba de decirme que me estaban haciendo ghosting.

Repito, ghosting. Qué palabra tan fea joder.

Pues es básicamente que la otra persona empieza a pasar olímpicamente de ti hasta que te das cuenta que ni vas a quedar con ella ni la vas a ver un pelo más en tu vida.

Así de duro. Así de simple.

Este chico, no sabemos aún por qué decidió que no me quería ver y empezó a hablarme cada vez menos hasta que el contacto ha sido nulo. De ahí lo de ghosting, hacerte el fantasma. Desaparecen, puff, por arte de magia.

Y yo me pregunto, ¿en qué momento el cerebro de un tío pasa de pensar en culos a que te quieres casar con ellos cuando tú en realidad lo único que quieres es tirártelos en una furgoneta con cama incorporada bajo la luz de un faro cualquiera, sin ataduras, sin líos?

A mi que me registren.





Friday, 17 July 2020

Veranos histéricos



queridas y queridos, qué ha quedado de esos veranos eternos, los cuales una luego relataba en una carta de 15 folios a su prima y se lo mandaba con aquel "corre corre cartero, y lleva esta carta a la prima que más quiero" escrito en el remitente. los que asentís sois verdaderos seres humanos. los que os reís no tenéis ni idea de ná.
antes había algo llamado "tiempo". el tiempo era relativo, lento, sabio, canalla. era poético. 
ahora es histérico.
vivimos en un mundo en el que nos enteramos de las vacaciones de todo hijo de vecino en el momento y lugar exactos en los que ocurren gracias a instagram o facebook. con un solo movimiento de mi dedo sé que estás en una barca en formentera mientras te tomas unas birras viendo la puesta del sol en el preciso instante en el que yo me rasco la nalga izquierda mientras veo el intermedio. 
milagros de la tecnología.
curioso, por otro lado. porque lo que veo en la pantalla (tú en formentera, no mi intermedio) no hace más que provocarme querer tener las vacaciones más espectaculares y requetesuperfláuticas del mundo. y eso en sí es un estrés más grande que ir al baño sin pestillo, agarramos la puerta como si no hubiese un mañana y a gastarnos dinero que puede que ni tengamos. y luego a postear, a postear como energúmenos en el instagram que parece que es de lo que se trata...
-"tu formentera no va a ser menos que mi calita perdida turqueta"
-" me río de tu calita perdida turqueta, no le llega a la suela de los zapatos a mi islas cíes.
-"pero tu agua está congelada"
-"es tonificante nena que no entiendes, y tu calita? que hay que gastarse un pastón para el barco?"
-"merece la pena"
-"claro cari que vas a decir"
-"oye la de formentera a chistar, que nadie te ha dado vela en este entierro. total es una playa y nada más"
-"¿nada más? tendrá valor. los arroces, el clima, la gente"
-"chica pareces un panfleto turístico. el arroz y la gente lo tenemos todas. el clima de las cíes pichis pichas"
-"pero por eso tengo temporada alta en verano, jo"
y sigamos hablando de histerismos.
una vez que decides en qué playa gastarás tus ahorros vas a ella. recordemos, sola, porque yo viajo sola.
esta circunstancia siempre conlleva unos pequeños contratiempos con los que una siempre aprende una barbaridad. por ejemplo, si quieres pasar un día pseudo agradable en la playa deberás ir cargada de bártulos hasta el cogote. cuando vas con gente, como es obvio, dichos bártulos, se reparten. aquí no. aquí eres tú y tú circunstancia. así que la mochila, la esterilla, la sombrilla, y la silla las llevas tú. a 29 grados a la sombra y habiendo aparcado lo más alejado que se puede aparcar. cuenca esta más cerca, y estás en una isla. 
cuando por fin llegas a tu sitio comienzas a montar el campamento. lo primero y más importante es la sombrilla. su perfecto posicionamiento será esencial para el resto del día. una sombrilla mal puesta juega con la cabeza, y si hay un poco de viento te puedes llegar a pasar la jornada sujetándola, con los ovarios en la garganta, temiendo que salga volando y empales a alguien. es el peor de los terrores.
luego va la esterilla que siempre da por culo un poquito bastante. es un gran invento, pero que alguien me diga cómo ponerla a la primera porque a mi me saca de mis casillas. y por último la toalla que esa no atiende a razones ni a ná. va por libre. una se tiene que espatarrar perdiendo toda la decencia hasta alinearla con la ya dócil esterilla. y, por último, la silla. que los más jóvenes se echarán unas risas pero ya me dirán a mi cuando sean más mayores cómo le agradecen las lumbares una buena sillica del chino para la playa.
consejos de oro de la tia pau. el que avisa no es traidor.
total que ya estas peripuesta, preparada para disfrutar. y qué haces? disfrutar?
por supuesto que no.
tienes que hacer fotos para colgarlos al instagram. pero amiga estás sola. y estar sola también influye y mucho en las imágenes que decidimos colgar. a lo mejor no debería desvelar nuestros secretos pero bueno, es que es imposible que un desconocido nos haga una foto decente, está comprobado.
está el típico de los pies y el mar al fondo. un clásico de entre los clásicos. hay múltiples variantes de este. en vez de los pies pones un libro, o un helado, etc.
el mar solo. este no falla. otro clásico.
el selfie contrapicado. como desde abajo, mirando al infinito. este es el no va mas.
y no os digo más que me copiáis.
una vez hecha la foto y colgada en las redes sociales, viene otro momento histérico por excelencia.
la crema.
mira, no hay cosa que más odie en esta vida.
para empezar porque ya estoy llena de arena, así que poniéndome la crema me voy haciendo una masa de croqueta de lo más desagradable. y, segundo, y muchísimo más importante, nunca llevo crema puesta en la espalda. me siento desprotegida, sola, abandonada y sobretodo, veo mi futuro. el de un camarón. da igual cómo evite el sol, siempre, siempre, siempre acabaré como una langosta recién sacada de la olla.
pero no importa, disfrutemos del agua por favor. así que nos damos un chapuzoncito. ay qué gustito! y en ese preciso instante una ráfaga de viento hacen volar mi toalla, mi esterilla y, lo que es peor, mi sombrilla. ay, virgen de la macarena, que no mate a nadie por favor!! salgo del agua que me duelen los ojos de lo que estoy viendo, pero menos mal que la familia que estaba al lado consigue parar todos mis enseres. yo, histérica, claro. "están bien? ay dios mío disculpen que ya pensaba que empalaba a alguien (por alguna razón se rieron), es que estoy ahí sola y claro no me da tiempo, ni me puedo poner crema en la espalda (cállate pau), bueno que el caso que muy amables"
así que en plena solana doblé mi sombrilla, me torré al sol cuán crustáceo y, recordando que todo había empezado con un post en instagram me dije que verano más maravilloso, oyes.


Sunday, 5 July 2020

la procesión de la virgen del papel de plata



queridas y queridos, por qué, oh dios misericordioso, insisto por qué una tiene que pasar por la mugre para llegar a ver la luz.
me explico.
un día de estos cualquiera mi madre anuncia que va a ir a SU peluquería. SU peluquería es ideal de la muerte y solo apta para diosas con tarjetas de crédito que se hacen mechas. Yo, que estoy más pobre que una rata, he quedado relegada hace tiempo a los lunes a miercoles de oferta del lavar y cortar del marco aldany. las mechas ni olerlas.
por eso, cuando mi madre me dice, "te vienes?" creo que he muerto y he ido al cielo. yo? a SU peluquería? pero que he hecho yo para merecer esto? no lo sé ni me importa pero tiento mi suerte y replico con un "pero con mechas no?" que está entre la afirmación y la pregunta. mi madre pone cara de estar oliendo un calcetin sucio. y no porque la mujer no sea generosa, que lo es, pero es que tiene una obsesion con mi pelo y las mechas que no es ni medio normal. recordemos que acabo de cumplir 41 años, pero a ella como si tuviera 5. que si las mechas me van a dañar el pelo, que si los químicos...cuando ella se pone unas mechas rubias que hay entornar  los ojos nada mas puestas. ademas, que si me dices que nací con el pelo turquesa pues si oyes, no me toco ni un foliculo, pero que tengo el pelo rubio ceniza. Y no hay cosa mas aburrida y necesitada de color que el rubio ceniza, si es que su propio nombre lo indica. cualquier cosa al que le pongas ceniza sabes que es un poco caca. pantalon ceniza. coche ceniza. casa ceniza. vamos que os haceis a la idea.
total que llego a SU peluqueria con un objetivo clarisimo, salir con el pelo sin ceniza y a ser posible una poquita de rubio.
es curioso porque cuando te vas a poner mechas que es la cosa mas divina de la muerte, tienes que ir con el pelo sucio. y cuanta mas mugre mejor. una contradicción. asi que me empiezan a empapelar de plata. pero tal cual. yo lo habia visto en las pelis pero vivirlo es otra cosa. no hay nada mas marujil que te empapelen el pelo de albal. echaba de menos el cigarro, el cafe y la vecina. y esa peluquera con esa paciencia que ni el santo job, pelo a pelo, pincelada a pincelada, dobla que te dobla. y quien sera la pobre que se encargue cada dia de arrancar todos los rectangulitos de papel albal de un uso?
y por ahi entraban todos los repartidores del mundo. que pensarían? y estas locas? con el papel de cocina en la cabeza? 
bueno como veis me dio para pensar mucho. claro no estaba acostumbrada, en el marco aldany no creo que me de tiempo ni a formular un solo pensamiento de lo rápido que van. total que me lavan la cabeza que casi me quedo dormida del gusto. creo que solte un poco de baba y todo. no estoy acostumbrada a estos lujos de verdad, que cateta me siento.
y luego llega mi pesadilla, el peinado. siempre, pero siempre, siempre, o me lo dejan que parece que me ha lamido una vaca o soy una coliflor. nunca soy un termino medio. total que como estoy tan a gusto me pongo honesta y se lo comento a la peluquera. la muchacha se parte. y me suelta "vale, entre vaca y coliflor" y yo asiento pero por dentro la reto a que me lo demuestre.
coge uno de esos cepillos circulares pequeños y me empieza a hacer unas ondas que ni las de rocío jurado (que en paz descanse). o sea que coliflor, me digo para mis a dentros. deje de mirar.
"ya esta", me dice.
me miro.
no me lo puedo creer. soy una persona. ni animal ni verdura, humana, y monisima por cierto.
fuera quedo la ceniza y dentro quedo el rubio. suave, sin ser estridente.
mis primeras mechas a los 41, y mi primer peinado en condiciones.
nunca es tarde si la dicha es buena.

Sunday, 24 May 2020

felices infelices



queridos y queridas, ¿hace cuánto no escribía en el blog? hace bastante, ¿cierto? así que únicamente un tema serio, de importancia máxima, que nos compete a todos podría llevarme de nuevo a estas páginas.
nos las vemos todos más que felices ahora mismo. los que por fin pasan a la fase 1, que en realidad es una fase 2 porque no nos olvidemos que hubo una fase 0. y los que pasamos a la fase 2 que obviamente es una fase 3 pero nadie lo quiere llamar así porque entonces nos volveríamos locos, pasaríamos todos de provincias como si fuera el monopoly y esto sería la anarquía y el caos.
total, que me embarro.
que estamos todos esperanzados, ilusionados, optimistas.
y aqui estoy yo para deciros que, en el fondo, seguiréis siendo unos pedazo de alcornoques infelices.
¿por qué eres tan dura Pau?, me preguntaréis con mucha razón.
porque os estáis olvidando del detalle más importante en este confinamiento.
la compra en mercadona.
queridos y queridas, da igual qué fase os encontréis. cuando vayáis a comprar tendréis a un segurata de prosegur al que se le ha subido el curro al cerebro y se cree rambo, mínimo. con sus manos recogidas tras la espalda te comunicará lo que te ha repetido cada día hasta la saciedad: gel, papel, guantes, carro o carrito. pero si sabes que se llama pepe y hasta su numero de la seguridad social. te vigilará por si acaso conoces a alguien y si le preguntas a una señora dónde están los espárragos, pepe aparecerá rápido y veloz y espetará, "¿no os conoceréis, no? porque no se puede comprar juntas".
diosmiobenditodamefuerzasseñor
si hubiese estado un poco atento, pepe debería saber perfectamente que la pobre señora y una servidora no nos conocemos de nada sobretodo tras pasar detrás ella por el pasillo más estrecho del mundo que es el de los yogures, y la señora, con aquello de mantener la distancia de seguridad, se acercó tanto a la nevera que se estampó la cara entre los quesitos y el philadelphia.
lo peor no es pepe y lo sabéis. ni que hayan quitado la máquina de zumo o que haya que hacer una cola a la puerta del mercadona. no tengo casi ni que decirlo. pero es un blog y quedaría rarísimo si no lo mencionara.
ahí va.
si ya lo sabéis.
abrir las bolsas de plástico con guantes.
si eso no debería contar como un master en ingeniería técnica que vengan y me lo digan a la cara.
eso es lo más denigrante que he visto.
primero llevas la mascarillas. si llevas gafas, doble puntuación porque se te empañan y no ves un carajo.
luego vas a por la bolsa. extra puntuación si consigues coger una sola bolsa y no 250 del pack de una vez.
y ahora a abrirla. la mueves, la frotas, la pellizcas, la soplas (con mascarilla, sí)...si levantas las vista, y el vaho de tus gafas te dejan ver algo, verás que medio mercadona está ahí mismo contigo cuán moscas frotándoos las patitas). alguna vez una empleada benévola se apiadado de mi y me ha abierto la bolsa. eso sí, cuando estaba sola claro, porque si no se le abalanzarían como si fueran zombies de the walking dead el resto de clientes. tonta la tía no es.
así que, al final, ¿qué haces? primero mirar que pepe esté despistado, y luego pasarte el B.O.E. por el arco del triunfo, sacas un par de dedillos, la lengua de medio lado, te los chupas, y esa bolsa se abre que es primor. eso parece una bacanal. naranjas, tomates, kiwis, patatas...y sin sufrir.
eso sí, algunas miradas acusadoras te caen. pero chica, o me salto el B.O.E. o me pongo a gritar como una enajenada. ese ejercicio de paciencia hasta casi llegar al nirvana para abrir una mísera bolsa, yo, no lo paso.
así que lo siento mucho. yo ya sé que estáis extasiados cuan santa teresa de jesús con vuestras fases recién envueltas, pero hay cosas que aún no van a cambiar.
aunque pensándolo mejor...uno refrota, resopla, y repellizca la bolsa del mercadona mucho mejor si le ha dado un abrazo a un ser querido o ha ido a la playa, ¿no?

Sunday, 12 January 2020

pero, ¿cuándo empiezan y acaban las navidades?


queridas y queridos ahora que ya han terminado las fiestas, lo que menos querréis es que venga la densa de turno a seguir hablando de las navidades. pero fermos@s, creo que tod@s necesitamos un breve resumen, un compendio de cómo han ido eso de las compras navideñas así en general. porque, admitámoslo, da igual las veces que repitamos, insistamos y persistamos que no vamos a hacer x o z. siempre o casi siempre acabaremos haciendo exactamente lo mismo.
una de las razones más obvias es el cuándo comienzan las navidades. no empiezan con el primer anuncio de turrón queridas y queridos, ni siquiera con la primera compra, no, no. yo me tiro a la piscina de bolas navideñas y, a riesgo seguro de ahogarme, afirmo que comienzan en la planta menos uno de un centro comercial español cualquiera lleno hasta la bandera de Audis, Opels y Seats. esto lo sabemos el de delante, el de detrás y tú mismo que estás en medio a modo de relleno de sándwich "rodilla". 
siempre hay otras opciones, obvio, como venir tempranito por la mañana, por ejemplo, o incluso venir en una fecha más alejada a la Navidad, como agosto. pero no, el ser humano tiende al filo de lo imposible, a ese dejarlo todo por los pelillos, semos así, ir holgados de tiempo no está en nuestra naturaleza y mucho menos con algo tan importante como las compras navideñas.
 así que como decía, vamos a menos 2 km por hora por el parking intentando encontrar un sitito durante ya va media hora junto con otros 80 utilitarios cuando de repente te das cuenta que, oh sorpresa, hay más plantas que al menos uno.
pero qué me estás contando, mari carmen! 
queridos y queridas, parecerá y es una obviedad pero el español de a pie quiere que le dejen en la puerta del centro comercial, si es al lado de un reservado para minusválidos mejor, eso quiere decir que no hay mejor sitio con más catché en todo el centro.  pero a unos metros bajo tierra cuenta con 160 plazas como 160 soles que por alguna razón absurda similar a la tozudez o a ver quien los tiene más grande, nadie quiere. así que después de hacer el imbécil durante un buen rato decides abandonar uno de los anillos del infierno de Dante como ser pensante que eres y  te vas a la menos tres que, contradictoriamente es la mismísima puerta al cielo con San Pedro de portero de discoteca. no solo no hay casi coches, sino que puedes elegir con o sin columna y los rostros de tus colegas de planta son pacíficas y felices, cómo estarán los de arriba....
lo compruebas enseguida, básicamente lo que tardas en subir del -3 al bajo o sea nada.
caras descompuestas, parejas discutiendo, teenagers gritando, niños llorando...el siguiente anillo de dante.
yo me voy a ir de viaje a Inglaterra y necesito alguna cosilla de abrigo así que me voy a Decathlon. bueno Decathlon era antes, ahora es eurodecathlandia. que si tres musculitos enchufados a esteroides haciendo una demostración los aparatos al personal (los personales y los de la tienda), dos niñas encaramadas en la elíptica, un crío en un patinete a punto de partirse las paletas, dos señoras rodeadas de bolsas sentadas probando el cojín masaje de bolitas para las lumbares y a punto de llegar al orgasmo, y niños con pelotas siempre, sea de futbol, baloncesto, tenis, rugby o badmington, hay niños con pelotas lo mires por dónde lo mires. 
y tú mientras probándote abrigos que pareces que vas al Ártico con la calefacción que parece Malibú. me sudan hasta las cuencas de los ojos. una vez escogido el modelo tribord 437-89X que en vez de un abrigo parece que que te acabas de comprar un avión Concord te preparas psicológicamente para ir al siempre relajante mundo Primark. 
bien aquí no merece mucho la pena mirar a la altura de los ojos o hacia arriba sino que hay que fijarse más bien para abajo ya que todo la ropa suele estar desparramada por el suelo. eso sí, lo que está en las perchas no es la talla que se corresponde a la prenda así que tuerce el cuello Mari de un lado para el otro hasta que lo oigas crujir. que sales de ahí que no sabes si volver al Decathlon directamente y poner las cervicales en el cojín de masajes. 
el resto de las tiendas de ropa me vais a perdonar pero debería haber un cartel a la entrada de perros y gordas no gracias. muchas, además, destilan ese tufillo a discoteca que no sé si es para que vayas más rápido, para que te confundas y te pidas un ron cola o para que vayas puestas y más compras. insisto, el objetivo se me escapa digo como no puedo entrar.... guau guau 
el caso es que da igual donde compres, si no es para ti lo más importante, lo esencial, lo básico, el sine qua non es EL ticket de todos los tickets, el de regalo. porque queridas y queridos existe un 80% de probabilidades en que nos equivoquemos de talla o de color o, lo más probable que no tengamos ni idea de lo que le gusta a la otra persona y nos equivoquemos de todo, pero da igual, año tras año o se nos olvida pedir los tickets regalo, o se nos traspapelan o, peor aún, nos confiamos y no lo pedimos. ains almas cándidas, eso es que eres un arrogante o un amateur.
porque una vez que el papel de regalo haya sido desenvuelto y la magia haya desaparecido os acordaréis de ese inocente pero poderoso papelito. porque una cosa es que os digan a la cara que les guste no quiere decir que no giren sus pequeñas caritas hacia el lado contrario y hagan amago de regurgitar, naturaleza humana.
asi total y a resumen para el año que viene.
que cuando empiezan las navidades?: en tu primer atasco en el centro comercial
y que cuando acaban?: cuando tienes todos tus tickets regalos en una carterita bien resguardados.

feliz 2020 desde el blog.












Sunday, 8 September 2019

las tres barbies malibú


queridos y queridas, nunca os he hablado de la maravillosa carmen. bueno, en realidad se llama carlos. aunque también le llamamos la cari, porque no hace más que repetir "cari" por aquí "cari" por allá. pero sobretodo es la carmen. él ya se ha acostumbrado. de la misma forma que a mi me llaman marisa porque llamo así a todo el mundo, seas chico, chica o viceversa. me da igual. 
el caso es que le conocí casi nada más llegar a londres hace ya once años. él curraba en ventas para una cadena de televisión y era el ex-rollo de un amigo de la ex-compañera de piso de mi hermano borja. todo muy sencillo ya veis.
yo andaba queriendo conocer a alguien del medio así que nos juntaron y quedamos. mi desesperación era tal que me presenté currículum de cinco hojas en mano. pobrina pau del pasado, qué inocente y pastelista. quedamos en un pub, así que nos pusimos ciegas de cerveza y la carmen ni tan siquiera olió la tinta del cv.
las dos hemos ido evolucionando en esto del cine. la carmen es ahora ejecutiva agresiva de ventas en paramount y servidora anda con sus rodajes super pop. las dos hemos evolucionado favorablemente (y como ya somos señoras mayores, recordamos cada vez que quedamos la historia del cv, que da mucho juego).
total, que resulta que un día la carmen me invita a cenar a su casa y, entre sidras, cervezas, aperol spritzes varios y el agua de los floreros, nos dimos cuenta de que los dos, no sólo queríamos viajar, sino que queríamos mar, y para ser más precisos caribe, bien de caribe. así que borrachas como la mario vaquerizo, decidimos que nos sacaríamos un viaje baratillo de british airways de esos que incluyen hasta el pijama.
al acabar la noche, nos despedimos, yo saliendo de su casa tambaleándome, y las dos gritándonos algo así como "pero vamos eh?" en bucle mientras bajaba las escaleras de dos en dos. esta frase, dicha por dos borrachas, querría decir habitualmente que no fuimos ni de coña. pero no, no, no. a la semana teníamos nuestros billetes con hotel y pijama incluidos a la maravillosa isla de santa lucía.
toma que toma.
una vez allí queríamos conocer absolutamente TODAS las playas de la isla. así que decidimos alquilar un coche. la carmen y yo nos visualizábamos a lo barbie malibú con un 4x4 y con nuestras  melenas al vent. pero el destino, y esa señora con cara de aguacate pocho de la compañía de alquiler, nos dieron en todo los morros con un turismo de los de toda la vida. eso sí, color plata. si llega a ser marrón nos cortamos las venas allí mismo delante de ella.
tras varias excursiones a diversas y entretenidas playas, nos dimos cuenta que nos habíamos centrado únicamente en el lado del mar caribe. ¿y el lado del océano atlántico? ¿por qué nadie iba por esos lares? ¿qué aventuras nos podía deparar? leímos en una guía que había una playa idílica, recóndita, solitaria y llena de palmeras a una hora y media de nuestro hotel. ¿idílica? ¿recóndita? ¿solitaria? ¿y llena de palmeras? música para nuestros oídos. no nos digas más. vendido.
así que las barbies malibú se van a la aventura en su utilitario, sin un simple sandwich o una botella de agua porque somos muy pero que muy rubias. guiadas por ese invento revolucionario a la altura de la rueda o el fuego que es el gps, y sin el cual acabaríamos ciertamente dentro del agua, llegamos a un camino pongámosle, dubitativo. y digo dubitativo porque no hay que olvidar que el resto de carreteras que habíamos transitado consistían en pegotes de cemento puestos al tuntún. ahí no había ni orden ni concierto, ni sonata ni ná de ná. eso era caos, puro caos.
así que la carmen y yo, al ver que los pegotes de cemento se transformaban en un camino angosto y serpenteante repleto de lodo y jungla pues paramos el coche a dilucidar qué hacer un poquito. lógico, por otra parte. pero como ya hemos comentado anteriormente tendemos al rubio intenso reykjavik, así que nos dijimos, pues si la cosa se pone fea nos damos la vuelta, qué nos puede pasar, ¿no?
si es que me entra la risa de solo pensarlo.
total que allá que vamos las tres (la carmen, la marisa y, teniendo en cuenta lo que nos acontece a continuación, el coche, que ya es una más). al principio son todo risas claro....
-uis mari, hay que ver que botes, jajajaja
-qué dolor de coxis, carmen, jejejeje
-anda cari, que el camino se está estrechando pero bien.
-uis, ese ruido del coche no ha sonado muy allá, pero sigamos.
-cari, cari, ¡el cocoterooooooooo!
-¡ayayayy que estamos rozando los bajos!
-¿rozando cari? ¡¡¡¡los estamos metiendo en una turmix!!!!
-¡coño que ya no podemos dar la vuelta!
-¡CARI, COÑO, QUE YA NO PODEMOS DAR LA VUELTA!
cuanto más bajábamos, peor se ponía la carretera. y cuanto peor era la carretera, nuestro pobre turismo se asemejaba más a una cafetera destartalada. yo creo que íbamos perdiendo por el camino bujías o cosas de esas de las que no tengo ni idea. desde luego el asunto no pintaba muy bien. cada vez que raspábamos los bajos gritábamos a mandíbula batiente, o sea todo el rato, así que por fin decidimos que había que dar la vuelta como fuera en un sitio donde, omg, no se podía dar la vuelta.
recordábamos que unos cuantos metros más atrás habíamos divisado un miniwini hueco de unos cinco centímetros de ancho para dar la vuelta pero que, debido a nuestra desesperación y/o delirio, nos pareció más bien una pista de aterrizaje de heathrow. así que, como la cosa no estaba complicada ya de por sí, y los bajos del coche más cercanos al centro de la tierra que al chasis, pues el pobre carlos tuvo que dar marcha atrás, en el barro, con humo saliendo de las ruedas que eso pareceía un botafumeiro.
yo andaba desquiciada. ¿qué hago cari qué hago? nada nada. ¿cómo que nada? ¡pero si vamos cuesta arriba, retrocediendo y sin frenos! qué taquicardia, qué ansiedad, por dios, me salían canas como champiñones.
algo, algo tenía que hacer.
así que decido bajarme del coche: 1) para aligerar peso (por si servía) 2) intentar ayudar a maniobrar a carlos creyéndome tener la gracia de una azafata cuando en realidad parecía la niña del exorcista. 3) intentar no morir atropellada porque como ya he comentado en el punto 2) mis aspavientos no servían de nada.
total, que a la cari de pronto se le presentó el espíritu de carlos sainz y logra dar la vuelta por arte de birlibirloque. para mi mente rubia el coche estaba asín y de pronto asá. no me enteré de nada.
así que ahora toca darle al acelerador porque ya ni bajos, ni bajas, ni viejas, es que el parachoques se nos cae literalmente. así que la cari acelera, nada. acelera más. más ruidos extraños y más humo. gritamos más. y acelera de nuevo y de pronto, allá va la carmen, como un sputnik, a toda leche y gritando con media cabeza fuera de la ventanilla "cari, yo sigo que me da miedo que se me pare!!!!!!!"
genial claro, solo hay un pero. que estoy fuera del coche, en chanclas, insisto, en el barro, vuelvo a insistir, y a tomar por saco de la puta carretera de pegotones cementil que, eso sí, en cuanto la vea me va a parecer el circuito de montmeló comparado con esto.
así que la pau se pone a desandar todo lo recorrido. y para cuando por fin llega a la cima (de lo que parece el everest), se encuentra a la carmen desmayada en la hierba en estado de shock, así que me tumbo con ella. las dos, muertas, como si nos hubiese pasado un camión de cinco toneladas por encima, nos miramos y, casi al unísono dijimos "hotel".
el resto de nuestra velada consistió en siestas de pijama y orinal en una hamaca a la vera de esa playa que era más bien benidorm y cervezas a tutiplén por la noche para poder sacarnos del cuerpo ese momento jumanji que acabábamos de experimentar.
qué decir que la semana restante en el paraíso nos persiguió incesantemente una imagen: las barbies malibú llegando al aeropuerto para devolver el coche y, nada más frenar, y ante la señora con cara de aguacate pocho, el desmoronamiento absoluto del coche, la carmen, volante en mano, y la marisa con las mochilas preparada para huir.
todo eran risas hasta que salía el tema del coche. un drama contínuo. una úlcera diaria. más canas a go go. además, como la carmen es una pizca obsesiva compulsiva, íbamos como locas por la isla en busca de un lavadero de coches para que, al menos, la presentación fuera decente. otra cosa era lo de dentro, claro. pero no hubo manera, o estaban cerrados o había decenas de coches (intuyo que de alquiler también) apilados esperando su turno. lo único que pudimos hacer fue recolocar el parachoques como pudimos, intentar recomponer los bajos a patada limpia y rezar, rezar mucho.
llegó el último día y nos dirigimos al aeropuerto más tensas que un muelle. cagaditas vivas. al llegar a la zona de alquiler, ahí estaba ella, la de la cara de aguacate pocho. ¿no podía ser otra?, nos preguntamos. bajamos del coche que nos temblaban hasta las canillas pensando en la de dinero que nos iban a quitar. la carmen estaba más pálida que un folio. la aguacate pocho nos miró, se giró al coche, nos volvió a mirar y, con rapidez y precisión digna de un western, se sacó un portapapeles de la cintura, se lo dio a la carmen y espetó: "firme aquí por favor". y ya está. las barbies no nos hicimos pipí encima de milagro.
claro que aún a día de hoy nos preguntamos quién sería el pobre desgraciado que fue después nuestro, que pidió un 4x4 y le dieron nuestro coche. pero lo que de verdad nos intriga es saber dónde estará atrapado ahora mismo por santa lucía....


¿estaréis agotados de lo que os he contado, verdad? ¿casi acurrucaditos pensando que ya estoy terminando?
¡pos no!
porque hace unas semanas mi hermana julia me comenta que va a andar por el sur de galicia con el churri y unos amigos. yo ando en coruña así que decidimos quedar por su zona.
ella me comenta que han encontrado una playa idílica cerca de donde están. al escuchar aquello de "idílica" creo oír el tambor jumanji en la lejanía (pum pum).
¿qué tontería, no?
total que le digo que estupendo, que maravilloso, de lo lindo. que cómo se llama la playica ideal (de nuevo tambores lejanos...pum pum, pum pum). ella me dice que es la playa de las castiñeiras. qué nombre más bonito oyes, pero sobretodo qué original, ¿no? cucha, original, original.
así que al día siguiente me cojo la mochila y allá que me voy con el coche de my mother y el gps pegado a la nariz porque no he ido por esos lares in my life.
pero a mi, como en el anuncio, me gusta conducir. yo me pongo mi musiquita y voy en el coche tan a gustito que me creo steve mcqueen.
tras horita y media más o menos, me voy a acercando al sitio en cuestión y veo que la peña aparca dónde le da la real gana y yo, que soy más vaga que un koala, quiero estar lo más cerca posible. andar, lo justito. así que pregunto a unos autóctonos y me dicen que siga, que podré aparcar más adelante. uis pero qué bien, ¿no? el caso es que no se me ocurrió pensar por qué ellos habían decidido aparcar tan lejos si uno podía casi dejar el coche a pie de playa. mmmm esto me recuerda a algo y no sé bien qué es. (pum pum).
así que la pau, como quien va a al super, se pone en marcha- tralara tratara tralaraaaaa -  hasta que, queridos y queridas, la carretera cambia (pum pum). ya no es de cemento sino más bien arenisca y con rocas. (pum pum pum pum)
y yo qué hago, ¿amiguit@s? habiendo vivido una experiencia similar ya, ¿me doy la media vuelta como ser humano pensante que soy o me digo "un poquito más"?
es que ni os voy a contestar.
para la cuarta vez que me chirriaron los bajos y se rayaron los laterales del coche por la maldita muralla de piedras que acotaba el camino, no pude evitar (además de gritar), acordarme de mi carmen. de cómo si estuviésemos allí juntas me diría: "cari, tu eres barbie malibú, pero de las que tienen tatuadas mattel en la planta del pie, hija". tras conseguir pasar (no sé ni cómo) el camino jumanji, me encuentro a los locales de antes y me dicen, "hombre, te has pasado de frenada un poco, no?" a lo que yo les contesté mentalmente mientras me observaba el resto de la playa con estupor, "tú crees?"
total, que esto no acaba aquí.
no seáis ilusos, que parece que no me conocéis.
decido llamar a mi hermana para ver dónde está (que ella también es un tanto barbie malibú).
-jules, que ya he llegado. dónde estáis?
-al lado del chiringuito.
-¿qué chiringuito?
-el que está en lo alto de las rocas.
-jules, aqui ni hay chiringuito, ni rocas ni ná de ná. eso sí, hay culos a go gó porque están todos en pelotas. ¿hemos quedado en una playa nudista?
-¿qué? no, no, no. a ver, mándame tu ubicación.
-mandada.
-ostras pau, que estás en la playa de las castiñeiras de o grove.
-ah, pero que con ese nombre hay otra?
-la de bueu.
-WTF!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
así es queridos y queridas, en la misma provincia de pontevedra no hay una playa de las castiñeiras, no, sino DOS! ¿para qué vas a tener algo bueno si lo puedes duplicar y de paso hacerle la picha un lío al personal?
imagino la conversación de los dos paisanos fundadores de o grove y bueu mientras se toman un café de pota tras haber vendido la pesca del día en la lonja:
-oyes yago, que en o grove vamos a llamar a nuestra playa castiñeiras.
-pero marcos no me fastidies que a la de bueu ya le pusimos ese nombre ayer.
-manda carallo. pero bueno, y si ponéis un chiringuito, que vuestro ayuntamiento tiene más presupuesto?
-es una idea sí, ¿y vosotros?
-nada, nada, nosotros no tenemos ni un duro, la hacemos nudista.
-carallo yago, qué modernos sois, parecéis suecos. y oye, ¿no se confundirá la gente?
-pero marcos, malo será, con lo lejos que están la una de la otra y con lo diferentes que van a ser, ¿quién en su sano juicio podría confundirlas?

Ellas:














Wednesday, 28 August 2019

mi madre está en la cárcel 2ª parte


queridos y queridas, seguimos a sábado ocho de junio. son ya las siete de la tarde y mi madre sigue en la cárcel. ya comenté que intuía que acabaría dentro pero, he de confesar, que no pensé que se quedaría tanto tiempo.
tampoco puedo hacer mucho al respecto. la verdad es que se lo merecen, ella y los presidiarios....

después del episodio con la gitanilla rosa, maría se debió quedar con ese recuerdo en algún lugar del subconsciente porque cuando se mudó a la coruña treinta años más tarde, no dudó por un momento en apuntarse a una ong de la universidad que iba al poblado de la ciudad, las rañas. allí ayudaría con la escolarización de niños gitanos.
dos veces por semana, maría se reunía con su grupo de tres niñas en el centro social ayudándolas con los deberes. en teoría. la práctica es que había que asistirles con mucho más. para empezar, a lavarse las manos nada más llegar al aula. era el momento preferido de las niñas. abrían y cerraban los grifos a placer. maría no podía evitar esbozar una sonrisa al pensar en su rosa y aquel problema del baño.
ahora entendía mucho más aquella discusión con sus padres. lo que es la vida. y el tiempo.
los años de las rañas fueron complicados. era difícil enseñar a chavales sin mucha rutina escolar. tampoco ayudaba que le robaran el coche de vez en cuando. al menos en un par de días aparecía en la puerta de casa o de la comisaría de la guardia civil limpio como una patena, eso sí.
pero un día maría conoció a rosa.
no la de su infancia, claro. otra.
había transcurrido tanto tiempo, pero era parecía ayer.
debía tener la misma edad que la rosa de su infancia. desde luego los ojos eran clavados: marrones, brillantes, llenos de vida. era más tímida, pero igual de cariñosa y de lista. las pillaba al vuelo.
su padre, vicente, andaba en la cárcel. entraba, salía, le hacía un hijo a su madre, y volvía a entrar.
¿y como se llamaba la madre de la pequeña rosa? pues rosa, claro.
si es que la perseguían.
no sabía si era por el nombre o porque rosa niña le recordaba a su infancia o porque rosa madre necesitaba ayuda pero se encariñó.
y mucho.
-¿qué tal tu marido, rosa?
-¿el vicente? le quedan dos años al pobre.
¿pobre?, pensaba maría. pobre tú, hija mía.
intentó ayudar a la familia en lo que pudo. les visitaba a la chabola, siempre con rosa niña pegada a maría. llevaba comida y pañales de vez en cuando, y si había que ir a algún médico, les llevaba y traía en coche. 
esto a pepita le parecía excesivo. casualidades de la vida se había ido a vivir con maría porque madrid se le hacía grande ya para vivir sola. la edad...una esclavitud.
-ay que ver maría, desde chica, ¿eh?
-no empieces mamá que tengo casi 50 años.
-uis no, no, dios me libre, pero lo que digo es que lo llevas en los genes lo de ayudar, hija, y un día te vas a pegar un susto.
como maría sabía que la retahíla de sutiles perlas en contra no cesarían fácilmente, decidió atacar con un golpe de efecto y llevarse a pepita en el coche un día que rosa madre tenía uno de sus médicos.
entrando en el poblado, pepita parecía estar viendo dragones. pero a partir de ese día se contuvo, y mucho, de hacer cualquier comentario sobre las actividades extra escolares de su hija. 
eso sí, ahora tenía aún más miedo si cabe.
por diferentes motivos, maría tuvo que ir dejando las rañas, y con ello, dejar de ver a rosa niña. las circunstancias se complicaron y tuvo que abandonar cosas y personas por el camino.
pensó que a rosa no la vería nunca más si no iba al poblado, claro.
¿cuándo? ¿cómo?
eso le partía el alma.
hasta que un día, años más tarde, esperando en la cola de seguridad para entrar en la cárcel de teixeiro, maría se encontró a rosa madre cuando salía.
-¿MARÍA? 
-¿rosa? ¿pero cuánto tiempo? 
-¿pero qué haces aquí? ¿vicente? ¿aún?
-y lo que queda por lo visto.
-¿y los niños?
-bueno rosa chica ya esta casa y tiene sus tres hijos, así que me los está cuidando a todos la pobre mientras visito. ¿y tú?
-vengo aquí todos los sábados a través de una ong a ponerles una película a los presos y a debatir.
-ains maría hija, es que tú no cambias.
-hablando de no cambiar, llevo ocho años y no he visto a vicente ni una vez, así que ya está tardando.
-ains mi vicente, debatiendo sí.
-con algo se quedará rosa, te lo digo yo.
-vale, vale, yo le comento, adiós guapa.
maría suspira. una mezcla de impaciencia con la lentitud de los funcionarios y de frustración porque parece dar igual el paso de los años. todo resulta no cambiar.
rosita, rosa, rosae.
maría va pasando una puerta de seguridad tras otra. en cada una de ellas el funcionario de turno pregunta lo de siempre, "¿qué peli va a poner?" y, a la contestación de maría, llega la respuesta habitual, "uy esa es mu buena".
para cuando llega al salón de actos para poner la película del día ya están nico y deive preparando el tinglado.
maría se coloca en la puerta, dossier de peli en mano, para ir saludando uno a uno mientras entran los presos. les conoce por el nombre, a todos. y al que no, es que es nuevo.
-iván, ¿hablaste con la abogada?
-sí, maría, pero dice que tengo que escribir una instancia primero.
-pues no sé a qué esperas, hijo.
-ya, ya...joe no pasas ni una.
-hoy vemos "el niño", maría?
-yago, esa la hemos visto dos veces.
-pero es que es de puta madre....
-esta será cortita, no maría? que luego nos toca la metadona.
-lo sé omar, así que cuanto antes te sientes, antes empezamos, antes acabamos
-buenos días maría.
-hola saturnino, como lleva la pierna?
-ahí vamos. la verdad es que la tengo como un botijo de hinchada, hija.
-el grupito del fondo! dejad de hacer avioncitos con el dossier de la peli que es para leerla. bueno saturnino, ponga la pierna en alto, eh?
-es que ya nos la hemos leído, maría!!!
-mira tú qué rapidez.
-esta juventud, maria...
-ni que lo diga saturnino.
maría observa el salón y se da cuenta que no están los de enfermería cuando habitualmente son los primeros en entrar. si están hasta las mujeres que son siempre las últimas en llegar.
maría se huele el percal. a veces los funcionarios no llaman por los altavoces y los presos ni se enteran.
esta vez les ha tocado a ellos. lo que les faltaba, pensó maría.
el funcionario asignado al aula, al preguntarle, contesta casi ofendido que él llamar ha llamado, otra cosa es que quieran ir.
maría pide ir al módulo de enfermería que está justo enfrente del salón de actos.
al llegar, tres funcionarios charlan despreocupados. menos mal que se quejan de estar faltos de personal continuamente, se les ve agobiados sí, piensa maría.
de la "burbuja de seguridad" sale un jovencito desgarbado de gafas de culo de vaso. o, en otras palabras, los otros dos le han obligado a que lidie con la "pesada" de las películas.
él jura y perjura que han llamado a los presos pero que no baja nadie. no ha terminado ni la frase cuando aparece un interno de enfermería y pregunta:
-¿qué pasa maría, que ya no pones pelis?
silencio. maría observa al joven funcionario con ese gesto de decepción que sólo un profesor o una madre puede poner. ella es ambas.
-pues claro que sí, mohammed, todos los sábados, como siempre. pero me dicen que os han llamado y que no bajáis.
-pero qué dicen, si lo estuvimos comentando entre los compañeros, "ay que ver maría que se ha ido de vacaciones y nos ha dejado más colgados que una ristra de ajos".
-no, no, no, no, de vacaciones nada. me dicen que vais en pijama todo el día y os da pereza salir.
- a ver, a ver, las cosas claritas. vamos en pijama por que estamos en en-fer-me-rí-a, no porque queramos. pero que nos cambiamos en un periquete, ya verás. estamos mal pero no tanto.
fiel a su palabra tras un breve espacio de tiempo, mohammed y otros doce enfermos van saliendo del módulo paulatinamente.
que se han vestido y peinado con prisas es bastante obvio.
uno aún con la bata ("es que luego paso frío maría"), otro ciego guiado por uno con cojera, otro con el brazo escayolado...más bien parecen sacados de "alguien voló sobre el nido del cuco". maría, al final de la fila, piensa que en vez de ir a ver una película parece que van camino a lourdes.
el último, por la gravedad de sus lesiones es el señor cousillas. va con dos muletas arrastrando los pies para adentro.
de pronto, maría se fija en su camiseta beige estampada con un paracaídas. nunca contaba nada personal pero no pudo evitar preguntar.
-¿y esa camiseta señor cousillas?
-no fastidies maría que me he cambiado como he podido para bajar a tiempo.
-que no hombre, que si ha sido paraca.
-hombre por supuesto, así estoy.
-¿en alcantarilla?
-claro! ¿y tú cómo sabes eso?, maría se acercó y le susurró al oído.
-mi padre.
-¡hombre!
- ¿y las prácticas de esquí en jaca, no?
-¿por que te crees que tengo este desparpajo con las putas muletas?

así que ya sabéis el secreto.
el motivo por el cual mi madre entra en la misma cárcel cada sábado a la misma hora, llueva, truene o nieve.
y la cárcel también sale a la calle, claro. después de ocho años sin faltar un solo día, es fácil ver a mi madre hablar con antiguos presos por la calle barcelona, ¿esa que todo el mundo dice que es peligrosa?,  pues mi madre va saludando a diestro y siniestro como si fuera la reina de inglaterra.

puede que suene lúgubre, pero siempre he pensado que el funeral de mi madre sería como un mural de diego rivera en el que lo rural, el exceso, el surrealismo y la sorpresa se fusionan en un átomo al borde del big bang: ilustres académicos nacionales e internacionales (que ella es muy de congresos), los gitanos de las rañas, la cocinera senegalesa de su restaurante favorito, mamá áfrica (cómo no), inmigrantes de la cruz roja, ex-convictos y/o ex-politoxicómanos de texeiro, las monjas keniatas de utrera, la directiva del estudiantes, la demencia, ex-alumn@s del ramiro de maeztu, de filología inglesa y de la universidad de ghana.
mi familia mientras atónita y boquiabierta ante semejante escena berlanguiana, supongo.
¿y yo?
yo creo que sonreiré, y me acordaré que todo empezó con dos niñas qué intentaron ser amigas, una gitanilla lista de ojos grandes llamada rosa y otra niña llamada maría con un corazón mu grande, que no entendieron de diferencias.




Tuesday, 6 August 2019

mi madre está en la cárcel. 1ª parte


queridos y queridas, hoy es sábado, ocho de junio, doce del mediodía y mi madre maría está bajo rejas.
no nos engañemos, se veía venir.
algunos se echaron las manos a la cabeza cuando se enteraron, claro.
"pero maría, ¿tú?", decían. "si tú no has roto un plato en tu vida", comentaban.
he de decir que a mi no me sorprendió en absoluto. para algo soy su hija.
si prestabas un poco más de atención, siempre hubo detalles, señales, que diría yo, indicios, de que, efectivamente, acabaría rodeada de presidiarios, ex-politoxicómanos y funcionarios de prisiones en algún momento de su vida.
todo, absolutamente todo, indicaba que mi madre, no sólo acabaría metida en la trena, sino que allí sería sumamente feliz.
pero esto no ocurrió de un día para otro, claro.
la semilla comenzó a sembrarse hace mucho tiempo... 

en la provincia de málaga había una vez un pueblecito blanco de pescadores. en el verano los madrileños llegaban desesperados huyendo de la ciudad en busca de calma, playa, cazón adobado y siestas eternas. era la época en la que se conducía sin cinturón, se fumaba en los hospitales, los churros iban a cinco pesetas la docena y las puertas de las casas se dejaban abiertas para que los niños entrasen y saliesen a sus anchas. 
todo como muy "cuéntame cómo pasó" primera temporada, claro.
en una casa del centro del pueblo, cerca de la alameda, pasaba sus veranos maría, de once años. a pesar de ser la mayor de cinco hermanos hoy se encontraba sola en casa. por no estar no estaba ni la tata. era por la mañana y se habían ido todos a la playa mientras maría se quedaba en casa a estudiar. le habían quedado las matemáticas. que conste que fue la única que le quedó jamás. era una niña trabajadora, aplicada, responsable, a veces demasiado, y no mentía nunca. bueno, esto no es del todo cierto. en el invierno de madrid no se sacaba al pequeño de casa, Jaime, a la calle si el termómetro de la terraza marcaba menos de 12 grados. no era raro pues, que a la pregunta por la temperatura, maría contestase con total convicción que eran más de los doce establecidos, por supuesto. era la excusa perfecta para pasar por la tienda de pasteles y comprar uno de coco, su favorito. jaime volvía a casa con la nariz roja como un pimiento claro, pero aún era muy chico para poderse quejar.
en esta ocasión pasó algo parecido.
bueno no, en realidad fue muy distinto.
mientras maría se volvía loca intentando descifrar las integrales en la mesa del comedor, sonó la puerta.
maría salió despavorida hacia la puerta. con tal de hacer un descanso, lo que fuera.
al abrir la puerta se encontró con dos ojos grandes y negros pertenecientes a una niña gitana de unos siete años.
la pequeña, tendió su mano y le pidió algo de dinero para comer.
maría le dijo que no tenía nada. la gitana insistió. maría se quedó mirándola pensativa. era tan pequeñita. la niña le rogó. a maría se lo ocurrió una idea. "espera aquí", dijo, dejando a la niña sola en la entrada.
maría volvíó enseguida con una bolsa de un kilo de arroz y otro de garbanzos. "toma, es lo que te puedo dar". la pequeña sonrió. "¿cómo te llamas?, preguntó maría. "rosa", contestó un hilito de voz. "yo me llamo maría". la niña asintió, dio las gracias y marchó calle abajo. maría se quedó en la puerta pensativa, observando cómo el cuerpo de la gitanilla se ladeaba ligeramente hacia la derecha por el peso de la bolsa. le hubiese gustado hablar más con ella. pero tenía que volver, muy a su pesar, a las integrales. con un resoplido, maría cerró la puerta.
a la vuelta de la marabunta a casa, la madre de maría no tardó ni un segundo en percatarse de lo que faltaba en la alacena. estaría bueno. sí, no vivían mal teniendo en cuenta la época, tenían casa de veraneo, no les faltaba para comer, pero con cinco hijos y como buena ama de casa mitad germana que era, pepita tenía contada hasta la última lenteja.
maría explicó con detalle a sus atónitos y ojipláticos padres lo acontecido esa misma mañana.
su padre se mostró un poco más comprensivo ya que conocía la naturaleza generosa de su hija mayor. pero su madre andaba un poco más alterada. "¡pepe luís, una gitana...en casa...sola!", repetía.
maría no entendía la controversia. como tampoco comprendía qué tenía de malo dejar a una niña sola en la entrada de su casa.
maría aguantó el chaparrón como pudo hasta que, aprovechando que la discusión se desviaba poco a poco hacia ellos mismos, se retiro sigilosamente a su cuarto desde donde se oía  de vez en cuando un "¡una gitana...sola...pepe luís...en casa!".
maría volvió pronto a su rutina de siempre. levantarse, hacer su cama y la de sus hermanos, ayudar a su madre con el desayuno, vestir a los niños para la playa, y estudiar matemáticas hasta bien entrada la tarde. cada vez que sonaba el timbre salía como un cohete a abrir la puerta y volvía arrastrando los hombros por el suelo. "de verdad chiquilla, ¿hay que correr tanto?", comentaba pepita mientras ponía los ojos en blanco.
pasadas un par de semanas, a la mañana, cuando todos andaban en la playa de nuevo, llamaron al timbre. maría abrió la puerta y allí estaba rosa. se sonrieron.
-"hola maría"
-"hola rosa, pasa y te doy una bolsa"
-"uis, no, no, entrar no que vengo muy sucia"
maría ni se había percatado, pero ahora que se fijaba sí, parecía que la habían rebozado por hollín.
-"es que hemos estado en el campo y no ha llovía "
-"¿no tienes agua en casa?", preguntó inocentemente maría.
rosa comenzó a reírse con fuerza. una sonrisa amplia, perlada y cálida.
-"¡no hombre, cómo vamos a tener agua en el poblao!"
-"pues venga, sígueme".
rosa no se movió. maría la agarró de la mano y se la llevó decidida. abrió el grifo para el baño. rosa miraba y observaba atónita. maría, acostumbrada a lavar a sus hermanos pequeños, desvistió a rosa en un santiamén y puso la ropa en un montón.
-"esto le echo un enjuaguito luego y te lo llevas limpio también. yo te presto algo de ropa de mis hermanas."
rosa, abre y cierra los grifos sin parar observando absorta el agua que aparecía y desaparecía cómo por magia. mientras, maría le lava el cuerpo y el pelo. intenta no fijarse mucho en el agua del baño negra como el carbón.
rosa, bañada, peinada y con ropa limpia es como una aparición. maría le da dos bolsas. una con su ropa lavada, y otra con un kilo de arroz y otro de lentejas, para que varíe.
de nuevo, maría observa cómo la niña se aleja. parece distinta, como si andase más ligera.

-"tú no eres mi hija, tú te has vuelto loca de remate, maría. pepe luís por favor, ¿pero tú estas escuchando a tu hija? ¡que ha metido a la chiquilla en casa! ¡que la ha desnudado! ¡que la ha bañado!"
-"claro que estoy escuchando, pepa. estoy pensando"
-"muy bien. tú piensa. pero te digo yo que mañana están aquí y nos rajan"
-"pepa, por dios"
maría mira a cada uno de sus padres cuando hablan, como si fuera un partido de tenis.
contarles la verdad no ha ido como esperaba. y esta vez es diferente. hay algo que ha hecho que no debería. que parece grave. lo sabe por el semblante serio de su padre. él suele ser el termómetro por el cual maría mide la gravedad del asunto y hoy el asunto es serio. el de su madre no suele contar mucho porque siempre es igual, por las nubes, sea lo que sea.
maría escucha la explicación de su padre. ese punto de vista ajeno a ella. por su juventud, por su implícita generosidad, por su ignorancia de las realidades del mundo que la rodea. y sobretodo sus diferencias.
maría no veía en rosa una gitana, parte de una familia con fuertes costumbres, protectores acérrimos de la preservación de la pureza de lo femenino, de lo suyo.
no.
maría veía una niña que necesitaba ayuda. nada más.
maría comprendió que, aunque solo fuera para que a su madre no le diera un ictus de los sofocones que se cogía, no podía meter a rosa en casa. pero se negaba a admitir que no podía seguir ayudándola. pepe luis, sabiendo que por algún lado tenía que ceder, aceptó que maría enseñase a rosa leer y escribir. eso sí, fuera de casa y al terminar sus deberes y obligaciones.
maría aceptó encantada.
pepe luis debió haber meditado un poco mejor en lo que decía...
al día siguiente, maría salió de casa con tres cosas: una pizarra, una tiza y una bolsa con garbanzos.
maría sabía perfectamente que en el único sitio dónde le dejarían a rosa tomar lecciones sería en el  propio poblado, así que allí quedó con ella.
sentadas a la sombra de un níspero, maría comenzó a enseñarle a rosa las vocales. no llegaron ni a la "e". en la lejanía se acercaba un chaval con la determinación de un toro miura. "mi hermano", le susurra rosa a maría. estupendo.
"¿tú que haces aquí, paya?"
"le estoy dando clases a rosa."
"¿pa qué?"
"bueno, para que sepa leer y escribir"
"eso no le va a servir de mucho..."
silencio.
"he traído un kilo de garbanzos".
el hermano mira a maría, las legumbres, de nuevo a maría. coge la bolsa y se va.
maría y rosa se miran y sonríen.

a partir de entonces la rutina de cada verano incluía las clases con rosa y, teniendo en cuenta la velocidad con la cual se vaciaba la alacena, ayudar todo lo posible en casa para tener a su madre contenta.
sin embargo al tercer verano desde el comienzo de las clases en el poblado algo importante cambió. el padre de maría la llamó al salón. al entrar lo encontró serio y pensativo. como intentando encontrar las palabras adecuadas. maría se sentó frente a él.
"lo siento muchísimo maría pero este año no vas a poder clases a rosa"
"¿cómo? ¿por qué? ¿está bien?"
"si, si. bueno, más o menos. sabes que es otra cultura, maría"
"¿y?"
"pues que la han casado, maría"
"¿a quién?"
"¿a quién va a ser? a rosa."
"pero si sólo tiene diez años"
"es otra cultura"
 "pero puedo seguir dándole clase"
"no maría, ahora trabaja con su marido. no tiene tiempo para estudiar. están de vez en cuando en la esquina de la alameda vendiendo cupones. les vi el otro día"
"¿cupones?"

a maría ya le costaba aceptar que no podía dar clases a rosa, ¿pero verla? eso sí que no. así que cada día pasaba por la esquina de la alameda por si la veía. transcurrieron un par de semanas pero por fin estaban allí. maría fue a llamar a rosa a grito pelado de la alegría. pero se paró en seco. la presencia de la persona que la acompañaba la calló. el señor con quien vendía los cupones de los ciegos. tenía el pelo gris plata, del mismo color que los ojos. las manos llenas de arrugas se apoyaban en rosa. por un segundo, maría juraría que sus ojos coincidieron, pero rosa giró la cabeza demasiado rápido para estar segura.
a lo largo de los años maría la vería de vez en cuando, siempre en la distancia. a veces con su marido, una embarazada, otras con los bebés.
y cada vez que la divisaba a lo lejos no podía evitar pensar en el hermano de rosa y esa frase tristemente visionaria..."eso no le va a servir de mucho..."



continuará...






Sunday, 21 July 2019

la reina de los imanes




queridos y queridas, tiendo a ser dramática y un tanto exagerada. lo sé. por eso cuando a veces digo aquello de que "todo me pasa a mi", algunos de vosotros no podéis evitar arquear una ceja, sonreír de medio lado a la par que pensáis "sí, paula, sí".
no me malinterpretéis. os entiendo. no seré yo quien niegue que algún adornillo, algún lacico, alguna borla, pongo de vez en cuando. pero es por el bien de la prosa. obvio.
hoy no.
hoy ni prosa, ni post, ni proust, ni ná de ná.
hoy el relato tal cual.
empecemos por el principio.
hallábame yo en londres preparando mis cosillas para partir hacia galicia para el verano. el avión salía a las 20.45 del mismo día, así que había tiempo para los quehaceres necesarios. que si limpias cuarto, que si pones lavadora, que si cambias sábanas, haces maleta. con todo casi terminado, te da tiempo para picar algo, darte una ducha y salir tranquilamente. pero antes...antes se me ocurre dejar dos bolsas de basura en la entrada para que luego no se me olviden. abro la puerta, salgo, suelto las bolsas, me giro y....
pum.
la puerta de la casa se me cierra en toda la cara.
ante esta circunstancia, caben múltiples posibilidades. que tengas las llaves en la mano, o el móvil, o que hubiese alguien en casa, o que justo pasase algún vecino.
como es lógico, yo no opto a ninguna de estas opciones. no tenía absolutamente nada. por no tener, no tenía ni sujetador puesto.
tra tra.
al principio me quedo muerta. realmente siento que toda la sangre me baja a los pies, porque yo tengo un mareo....
y vosotros pensaréis, hombre paula, un poco exagerada sí que eres. vas a la casa de un vecino y le llamas para que te ayude y punto.
ah, amiguitas y amiguitos, he aquí el quid de la cuestión. vuestra querida paula, no sólo se había quedado fuera de casa, sino que también fuera de la calle.
¿cómo?
pues que seguidamente a nuestra puerta de la casa, tenemos una verja que llega hasta el techo de la entrada y de la que, obviamente tampoco tenía llave. así que literalmente, me había quedado encerrada en mi propia casa. repito, sin llaves, sin móvil, sin nadie en casa o alrededor y, cómo no, no nos olvidemos, con un avión que salía en aproximadamente seis horas. ¡ah! y rodeada de bolsas de mierda.
tra tra.
rebusco en la basura y, creyéndome mcgyver, pruebo a abrir la cerradura con un alambre, un cartón, lo que sea. lo intento todo. pero todo, todo. con decir que tengo un moretón en el codo derecho porque en un momento de alteración supina me creo chuck norris y aporreo la puerta como una loca de atar.
tras una hora y media de infierno una vecina por fin sale de su casa. primero flipa al verme encerrada cuan mono capuchino del zoo de londres. tras el shock inicial su gran aportación fue darme un destornillador para intentar abrir la puerta, que ella tiene que irse a trabajar y que más no puede hacer.
tra tra.
tras luchar contra la puerta y dejarla como un queso cheddar, aparecen (bendita sea la virgen de guadalupe) otros vecinos, un matrimonio de 220 años cada uno que son más majos que las pesetas. Jeff, el marido, me deja su móvil y llamo a los bomberos. al contarle mi caso a la mujer recepcionista bomberil, me informa que, por desgracia, no me pueden ayudar porque, en teoría, estoy fuera de mi casa, no dentro, y eso no les compete. yo le digo que en teoría debería repasar barrio sésamo. ella me replica que llame a un cerrajero.
tra tra.
jeff llama al primero que se le aparece en el móvil, supongo. tras otra media hora más de angustiosa espera llega el cerrajero en cuestión, un jovencillo muchacho ucraniano de brazos cuán morcillas de burgos. lo extraño es que, en vez de saludar, observar la situación y ponerse manos a la obra, se queda quieto mirándome modo "mi vecina la del destornillador", como a un mono capuchino y poniéndose de todos los colores posibles. a mi eso no me tranquiliza mucho la verdad. me dice que nadie le había dicho que había dos puertas y que una de ellas era una verja, que no tiene las herramientas necesarias, que tiene que ir a por ellas y que básicamente la gracia me va a costar ambos riñones, el hígado, el páncreas y parte del bazo. todo esto con el matrimonio añejo vecino detrás del cerrajero ucraniano sin perder lujo de detalle. yo le digo que qué me está contando. que me la pela, pero literalmente. que yo tengo un vuelo que tomar (para entonces ya son las 17.00...caquita) y que me tiene que sacar de ahí cómo sea. esto puede acabar en escrache.
queridos y queridas, como ya sabéis que a mi se me va un poco la goma de la olla (y si no me creéis os invito a leer cómo estar loca y no morir en el intento), sin que se me mueva un solo músculo de la cara le digo que por qué no pasamos de la verja, abro yo la puerta y así puede que hasta llegue a mi vuelo. el cerrajero ucraniano no sabe qué hacer, está más tenso que un teletubby en una casa de velcro. él insiste que el trabajo lo tiene que hacer él. y yo insisto que físicamente es imposible a no ser que pueda transformar esas morcillas de cantimpalo que dios le ha dado en espetecs. argumento que no soy de "masters de la reforma" pero conocimientos taladriles nivel usuario, tengo. ¿quién no ha puesto un cuadro con una black and dekker en su vida, eh?, le digo.
pues una servidora señores. como lo oís. no había cogido un taladro en mi vida. todos los cuadros de mi cuarto han sido a base de mamporrazos de martillo o bluetak.
así, con mis dos pares de ovarios.
sorprendentemente, y sin pensar en absoluto que se le puede caer el pelo como a mi me pase algo, el muchacho accede y me pasa el taladro en cuestión que pesa dos toneladas y media. me va indicando y, tras sudar la gota gorda (y poner en evidencia que no había tocado un taladro in my life), oh milagro, cae la cerradura. yo empiezo a aplaudir como una posesa acompañada, por supuesto, de mis queridos fans, los vecinos octogenarios que puede que esto sea lo más emocionante que les ha pasado en la última década. el cerrajero ucraniano me dice que he tenido mucha suerte. yo le contesto que o puede que sea una crack. le noto picado.
pero esto no es lo más gracioso. uis no, que parece que no me conocéis. que el cerrajero viniera, que yo tuviese la idea de solo abrir una de las puertas y, para más inri, que esa puerta la haya taladrado, literalmente, una servidora y me haya sacado yo misma, me sale por el módico precio de 180 libras.
tra tra.
no tengo tiempo para discutir (o asesinarle), me tengo que ir al aeropuerto a toda leche. no he dejado de sudar como una cochinilla desde que me quedé encerrada, pero me voy pitando y sin duchar. huelo a choto, pero es que voy con los minutos raspándome las nalgas.
al llegar a hacer el check-in creo haber cantado victoria, pero como no va a ser de otro modo, los dioses, en su ilimitada generosidad, quieren poner a prueba mi paciencia hasta parámetros aún desconocidos por la raza humana. ¿cómo?, preguntareis. con una sola palabra, overbooking.
sí, amiguitos y amiguitas, porque como no había tenido ya un día suficientemente tenso como para pararme el corazón un par de pares de veces, para qué vamos a malgastar la racha, ¿no? aún quedan unas horitas en el día para que a la pau le de un ictus cerebral. veamos pues, cómo reacciona.
bizca. mi reacción fue ponerme bizca. y con un poco de tic en el ojo izquierdo.
la amable azafata me dice que puede que me quede en tierra. pero puede que no. o puede ser que sí. es que por lo visto hay otras cuatro personas en la misma situación que tú, pero puede ser que haya gente que no se presente, así que entras. pero si se presentan pues sales en el vuelo de mañana.
y la moza dice EL vuelo porque efectivamente, solo hay UN vuelo al día.
pues eso bizca y con tics.
al llegar a la puerta de embarque diviso a los otros cuatro pobres desgraciados en un periquete. es fácil, tenemos todos unas caras de mala hostia que no podemos con ellas. un auxiliar de vuelo con un tupé rascacielos, nos sienta a todos juntos en la misma zona con la excusa de tenernos cerca, pero en realidad creo que es para ver en directo cómo nos desmembramos. los cinco nos miramos, observamos a la gente embarcando plácidamente, nos volvemos a mirar. efectivamente esto va a ser "los juegos del hambre".
cuando comenzamos a ver un poco de luz al fondo del túnel y la cola va menguando, aparece el piloto. esto nunca trae nada bueno. mira alrededor de la puerta de embarque y saluda a un chaval que tenemos detrás sin maleta ni ná. como si el tipo se hubiese levantado ese día y hubiese dicho, "creo que me apetece irme a coruña hoy, oyes". pues como es colega del piloto, los auxiliares de vuelo se olvidan por completo de nosotros y pierden el culo para sacarle una tarjeta de embarque. los cinco nos miramos, ya no somos enemigos, el enemigo es ese que no tiene maleta ni ná. aquí va a haber sangre.
pero al final los dioses se apiadaron y cupimos todos, nosotros, el colega sin maleta y hasta la virgen de la macarena. joder qué estrés más innecesario.
las tres chicas del grupo entramos en el avión cacareando del subidó de adrenalina que aún llevamos en el cuerpo cuando una azafata nos pregunta sonriente, "¿qué, venís de vietnam?". silencio. las tres nos miramos confundidas. ¿perdón? a lo que pau espeta, "hombre no, pero lo parece. todo muy apocalypses now, la verdad". la azafata me mira extrañada. yo le devuelvo la mirada de incredulidad. una de las otras chicas intercede, "ah, ¿lo dices por el sombrero vietnamita de la bolsa? es un regalo".
ellas comienzan a reír de la gilipollez de todo el asunto, claro.
a mi me hace cero gracia. yo había contestado de todo corazón:
hoy, un día cualquiera, había sido mi vietnam particular.

total, que a mi luego no me digáis que no tengo un imán. pero del tamaño de un monolito de Stonehenge.



















Friday, 3 May 2019

maina poppins y el cometa


queridos y queridas, no me puedo creer que aún no os haya hablado de "el cometa".
y no me refiero al cuerpo celeste del sistema solar de pequeñas dimensiones que, cuando se acerca al sol, deja tras de sí una estela luminosa de miles de kilómetros.
(aunque metafóricamente pueda serlo, claro)
no.
en realidad me refiero a mi sobrina y ahijada, martina.
¿cometa? ¿cuerpo celeste? ¿mande?, os preguntaréis sabiamente.
cositas del padre, mi cuñado. empezó llamándola "el cometa croqueta" pero acortamos a "cometa" y con "cometa" se ha quedado. a la nueva adquisición, o sea jorge, le llama "el cohete paquete" o "el estufas" con tan sólo dos meses que tiene la criatura. así que ya veremos en qué se queda este y cómo afrontará nuestro cometa el aprendizaje del masculino y femenino en los artículos determinantes en el futuro. se avecinan curvas.
total, que a veces me lío más que un pulpo en un garaje.
hace unas semanas fui a madrid a ver al cometa. su madre - mi hermana alex - me había sorprendido gratamente con un "¿qué te parece quedarte sola con el cometa dos días y una noche que curro en burgos y me voy con el estufas y el padre de las criaturas?" 
¿que qué me parece?
¿que cuándo dices que os vais?
pero además sola, sola. mi padre, pili y mi hermana julia en zurich de canguros de mis tres sobrinos suizos porque mi hermano borja y su señora andan de viaje en nueva york.
qué frase más larga, chacho.
¿cómo puedo contar estas cosas que me pasan de manera sencilla y lineal con esta familia que tengo?, vamos, pregunto.
sigamos.
vista mi misión, me propongo ser, no solo la mejor tía y la más maravillosa madrina (o maina, que es como me llama ella), sino que me visualizo cuan mary poppins íbera cantando el "supercalifragilisticoespialidoso" con el cometa de la mano (un tanto irreal porque no tiene ni dos años y a la pregunta "de qué color es esto?" ella contesta a todo "asul" sea un plátano o un árbol).
asi que allá que va vuestra maina poppins particular, con su bolso metafórico lleno de misterios y sorpresas, preparada para pasar dos días mágicos llenos de jarabes que saben a arco iris, pingüinos que bailan claqué, y caballitos de noria que cobran vida. yupiiiiiiiiiiiiiiiii
¿antoñita la fantástica, yo?
recojo el cometa de la guardería un poquito antes de tiempo porque voy a implosionar de las ganas que tengo de empezar nuestro finde superdubiguaydelparaguay particular. parece que a ella le pasa lo mismo porque corre hacia mi que parece que le siguen velocirraptores, casi se deja los piños de leche en el escalón.
cuan dorothy y totó brincando de alegría por el camino de baldosas amarillas, nos dirigimos al parque para que el cometa se embadurne como una croqueta y gaste pilas. nada más llegar, los niños y sendos padres exclaman casi al unísono, "¡hola, martina!". el cometa saluda a diestro y siniestro que parece la reina de inglaterra. yo, detrás. parece ser que de tanto creerme mary poppins me he convertido mágicamente en una nani.
el cometa es más croqueta que nunca. sube, baja, corre, salta, se columpia y reboza de arena hasta el último pelo de la coleta.  está en su salsa. controla más ese parque que un concursante el circuito de ninja warrior. y todo acompañado de continuos "maína" por aquí y "maína" por allá (un momento por favor, que me  pongo el babero, gracias).
así que, cuando el cometa ha dado más vueltas que una peonza, nos despedimos de sus fans y comenzamos la retirada a casa. no sólo porque empieza a hacer un poco de frescurri, sino porque el cometa tiene una rutina más estricta que un gremlin. a saber, en el parque hasta las 6.30 más o menos, sobre las 7.30 baño si toca, 8.15 puré, 8.25 biberón, 8.30 en el sobre con chupete, tela y boca a bajo con el culo en pompa.
cualquiera se lo salta.
camino a casa, nos sentamos en cada banco por el que pasamos, cogemos piedras, las tiramos, cogemos flores, las deshojamos, y gritamos "coche" o "moto" cada vez que pasa un coche o una moto. además la maína anima el trayecto describiendo todo lo que vamos a hacer cuando lleguemos a casa para así mentalizarla: que si el baño, que si el cuento del epante (elefante), que si luego ñamñam (la cena).
total, que para cuando llegamos al ascensor de casa la tengo más motivada que carolina marín.
está a tope.
mientras cantamos "drilo, drilo, el cocodrilo", maína poppins abre la puerta del ascensor con el pie izquierdo, coge el carrito con la mano derecha, y lleva la mochila del cometa y las llaves de casa con la mano izquierda. un twister muy gracioso en el que solo compito yo. con tanto trajín pasa lo que tiene que pasar, las llaves se me escurren de la mano y, como a cámara lenta, sigo la trayectoria. una milésima de segundo antes de que ocurra, me doy cuenta que se van a colar por el hueco de un centímetro de grosor del ascensor.
caen las llaves, y con ellas mi respiración.
el cometa, totalmente ajena al drama y feliz pensando en baños, epantes y ñamñams, se me cuela en medio del twister y comienza, sonriente, a darle al timbre de su casa como tiene por costumbre.
por un momento rezo porque alguien abra la puerta, a pesar de que esto supondría una sola cosa, nos están robando.
tengo que reaccionar rápido, el gremlin puede asomar en cualquier momento.
para empezar llamo a mi hermana para ver si tiene otra copia de llaves. ella se piensa que estoy de coña.
efectivamente, me has dejado a tu hija a solas con toda la responsabilidad que ello conlleva y yo me aburro y te llamo haciendo una bromita...pacienciaseñorsanto...
sí, la chica de la limpieza tiene una copia y, por suerte, está en otra casa a unos 5 minutos en coche.
cometa! que nos vamos de excursión! drilo, drilo, el cocodrilo...
el cometa, muy, pero que muy, muy confundida, se monta de nuevo en el ascensor.
el carrito, la mochila, la niña confusa y yo llegamos por fin al coche que, obviamente, no está frente a la puerta de casa sino a dos manzanas.
ahora, por partes.
primero, el cometa a la silla del coche. seguimos cantando drilo, drilo, el cocodrilooooo.
segundo, doblar el carrito y meterlo en el maletero. presiono, pues no. giro, tampoco. retuerzo y toco cada pestaña posible para que se cierre. no hay manera. el cometa me mira con curiosidad, como pensando, "mamá lo hace sin sudar tanto". tras cinco minutos de auténtico calvario, la desesperación me lleva a intentar meter el carrito sin doblar directamente en el coche. el sentido común y, sobre todo la física, me demuestran que es imposible. persisto de nuevo con las múltiples pestañas. a estas alturas me sudan ya hasta las cuencas de los ojos. por fin, tras diez minutos de lucha encarnizada con ese aparato creado por el mismísimo satanás, presiono algo con la mano y le doy a no sé qué con el pie que hace que se doble todo como una empanadilla.
no he sido tan feliz ni cuando acabé la carrera de filología.
y mientras, la madre de la criatura quiere, como es lógico, que le vaya dando partes.
llegamos a la otra casa. cojo al cometa como si fuera un saco de patatas a recoger las llaves. no hay tiempo para florituras. nos las dan. de vuelta al coche. el cometa a la sillita. y de nuevo camino a casa. aparcar. abrir el carrito que, no es de lejos tan complicado como cerrarlo pero yo ya estoy que deliro y me cuesta un par de pares de intentos. coge la mochila. coge la niña.
- ¿nos sentamos en el carrito, cometa?
- no, añando.
cómo no, andemos pues, que casi no es de noche.
menos mal que entre todo este percal el cometa, como percatándose que no era momento de sacar el gremlin de paseo, o entretenida por los suspiros, trabajos gimnásticos y muecas variopintas de la maína, la tía estuvo en todo momento que parecía un mimo.
al día siguiente, y tras un sueño reparador, maína poppins se levantó con más energía y ganas que nunca. tras la accidentada jornada anterior no iba a reparar ni en aventuras, ni en diversión.
y que a estas alturas aún no haya aprendido la lección...
pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
es sábado y el cometa y yo salimos dispuestas a quemar madrid.
llevo la bolsa de la niña que parezco dora la exploradora, de todo para que el cometa vaya a todo lujo. el carrito  parece un coche de los que van a melilla, hasta los topes. que si los pañales, las toallitas, el chupete, la tela, el agua, la comida, la merienda y, por supuesto, los "por si acasos": un libro "por si acaso", un par de juguetes "por si acaso", una bufanda "por si acaso", un body "por si acaso"...os hacéis una idea.
maína poppins iba preparada para la batalla.
vamos a la fundación telefónica en gran vía donde hay una instalación de luz y sonido que seguro le va a molar al cometa. al entrar en la sala desconfío, está todo súper oscuro y conociéndome pierdo a mi ahijada en el minuto 2. pero una vez nos acostumbramos al nuevo espacio nos ponemos a investigar. unas paredes proyectan el mar con olas gigantes y otras unas mariposas que al tocarlas van cayendo al suelo. tras un buen rato aporreando lepidópteros a cascoporro llega la hora de comer. como el sitio es amplio y muy "kid friendly" (denominación de origen para aquellos lugares en los que traer a niños es bien), decido que nos quedamos ahí con siesta incluida. la del cometa claro. bueno, admito estuve a punto de caer en un puff muy cómodo, sí. total, que siguiendo su estricto horario, el gremlin se soba en el carrito.
cuando despierta nos preparamos para la segunda parte del día, ir a casa de mi amiga marina y ver a su señor esposo, ignacio, y sus dos churumbeles, malena (6) y daniel (8), que tienen más juguetes que el hamleys de londres y adoran al cometa. pero antes, cambiemos pañal. otra de las razones por las que me quedé en la fundación telefónica es que tenía cambiadores para niños, elemento esencial que a los que no tenemos hijos nos la trae bastante al pairo hasta que te pasas el día con un bebé adherido a la cintura. así que vamos al baño, subo el cometa al cambiador, quito pañal y - wtf maricarmen- tiene el pompis rojo como la bandera del japón.
no por favor.
pues sí. la pobre llora y patalea y no deja de repetir no, pero es que tienes que limpiarla, no hay otra. maína poppins saca la munición pesada: el repertorio clásico de canciones populares volúmenes 1 y 2. que si "old mcdonald had a farm", que si "susanita tiene un ratón", que si "había una vez un circo". los de fuera tienen que flipar. en mi vida he cantado tantos hits seguidos. como tampoco había cambiado un pañal más rápido.
salimos del baño. el cometa parece calmarse pero me observa de reojo. hay que salir de ahí, ir a casa de marina y de camino parar en una farmacia a por crema. intento sentar al cometa en el carrito. asoma el gremlin. lo intento de nuevo. el gremlin vuelve a aparecer. como el día anterior formulo la pregunta a pesar de saber la respuesta de antemano:
- nos sentamos en el carrito, cometa?
- no, añando.
cómo le explico yo a una niña de casi dos años a la que le escuece el culo que de gran vía a conde duque hay un cacho?
no lo haces.
lo que sí haces es coger el carrito con la mano derecha, al cometa con la izquierda y ponerte a andar la calle fuencarral. 
en algún momento se cansará, esta claro, ¿no?
os adelanto la respuesta: no.
el cometa, feliz al no tener que aposentar su hastiado traserillo en la mclaren, observa viandantes, grita "moto" cuando pasa una (constantemente, obvio), y se para con cada piedrita que le llama la atención (o sea, todas). 
el trayecto, de unos 30 minutos para un adulto, se prolongó a hora y cuarenta minutos con niña andadora de la mano. comprobado por una servidora. incluyendo claro, párate en la farmacia, compra la cremita para el pompis, te paras en el vips porque seguro habrá cambiador, efectivamente lo hay, cara de estupefacción cuando el cometa percibe la traición, quitas pañal, llantos, tarareas, limpias, más llantos, cantas, pones crema, muchos más llantos y....do de pecho.
al salir, una madre con dos niños nos observan ojipláticos.
por si se me aparece la virgen, repito sin mucho entusiasmo:
- nos sentamos en el carrito, cometa?
- no, añando.
poh ná. sigamos con el camino del rocío.
por fin en casa de marina e ignacio el cometa, cuan reina de saba, es agasajada por daniel y malena con todo tipo de juguetes imaginables: cuentos, imanes a go gó, señores potato gigantes, y pinturas de todas las marcas y estilos. he de confesar que por un momento tuve miedo  de que el cometa implosionase ante semejante barbaridad de sobrestimulación. pero no, la tía supo adecuarse perfectamente al medio y olvidarse de su dolorido pompis por un buen rato.
menos mal, pobrina mía.

tras estas dos jornadas llenas de aventuras y sorpresas, al día siguiente el cometa y su maína estábamos que parecíamos volver de las trincheras. agotadas sí, pero unidas por un vínculo más fuerte. es lo que tienen las batallas. sólo nosotras sabemos exactamente por lo que pasamos.
ya con su madre, vamos al parque para que juegue al salir del cole. yo, que no estoy acostumbrada a estas jaranas infantiles he quedado para el arrastre: sin maquillaje, con una coleta de aquella manera, no sé ni cómo voy vestida, y con una calentura en el labio del tamaño de un champiñón (intuyo que del estrés que me causo cerrar ese maldito carro). estoy para que me pasen por una trituradora y me reciclen. por esta razón (y porque tengo una imaginación bastante activa), es fácil entender mi perspectiva ante lo acontecido a continuación.
a la par que charlo con mi hermana alex y columpio al cometa, aparece mi hermana julia.
ella, en la lejanía, cuan ninfa de los bosques y a cámara lenta, se acerca hacia nosotras que parece que levitara. ella, fresca como un cogollo de lechuga, se retira su larga y ondulada melena pelirroja, nos saluda mientras se acerca y nos sonríe con una perfecta sonrisa profident. además, hay que admitir que la niña va monísima vestida. con su bolso longchamp, su abrigo de corte militar hasta los tobillos y sus botines negros con hebillas. la tía parece que viene de un congreso de influencers.
nos saludamos todas y, en el momento en el que voy a seguir columpiando al cometa, ella me mira y  suelta: "no, julia". yo me hago la sorda y sigo columpiándola. pero ella no es tonta y sí cabezota un rato. "maína no, julia".
silencio.
me alejo muy lentamente del columpio con una de esas sonrisas de "no, no, si estoy super bien, no me ha dolido nada, que va. no os preocupéis, por favor. uis mira, un trocito de mi corazón pasando por delante del tobogán."
y aquí me acordé de las madres. de todas.
de lo grandes que sois. todos los días a pie de cañón. con esa capacidad sobrehumana del multitasking. en las buenas, en las malas. y sin esperar nada a cambio.
y a propósito de las madres...me adelanto a felicitaros por el día 5 de mayo porque, a mis ojos, sois  verdaderas heroínas con poderes sobrehumanos.

¿y yo? a mi me sobra y me basta ser tu maína poppins que, visto el percal y teniendo en cuenta que a mi me pasa todo lo habido y por haber, no creo vaya a ser poco.
además, aprovecho tu introducción, ese personajillo tan especial que es el maravilloso e inconmensurable cometa, para felicitarte porque hoy cumples dos años!

ahora mismo no te enteras, claro, pero para cuando lo puedas leer quiero darte las gracias por elegirnos en tu vida. y a tu madre por escogerme para ser tu maína. 

aquí estaré para todos tus "maínas", "noes", "síes" y "añandos" futuros.
te quiero.