Thursday, 10 February 2011

"pause"...por favor

queridos y queridas, esta vez no sé ni cómo empezar a escribir. supongo que cuando hay que contar anécdotas o historias del día a día la cosa es elegir el enfoque...lo cuento mega dramático y con efecto final o voy al lío y me dejo de parafernalias?
pero aquí la verdad es que la situación me ha superado. tanto que han pasado tres meses.
el enfoque no era lo que me bloqueaba, sino la historia en sí. cómo hacerla justicia y cómo ordenar el meollo de ideas que se te han amontonado en la cabeza.
porque contarlo hay que contarlo. hasta que no lo plasmas parece que no cierras capítulo. como pretender que todo va bien pero no, en realidad todo va un poco como el culo.
y mientras tanto la vida sigue. tú estás quieta, en "pause", mientras todo pasa delante tuyo, como si alguien le hubisese dado vida a una moviola. y o te montas en el tren, o el tren sale sin ti. la gente no te va a esperar, puede que tenga paciencia pero también tienen su propia vida.
y así es imposible escuchar y mucho menos ordenar los pensamientos que una tiene en la cabeza. bueno, al menos de día, que todo es movimiento y vida, y así es muy fácil ignorarse. pero entonces llega la noche y su silencio y todo lo que tienes en el coco bien callado por el ruido del día, viene de golpe y a gritos. y es entonces cuando se ordenan las ideas y los chillidos ya no son chillidos sino casi órdenes. y ya no puedes dormir. así que cuando todos duermen, cuando todos apagan el cerebro tú no tienes más remedio que levantarte, encender el ordenador y escribir.
si no lo haces implosionas.
así que aquí estoy.

estas navidades se nos fue yiya, mi abuela. bueno, abuela, amiga, "compañera de piso", segunda madre...
se fue en mis brazos. mirándome a los ojos. como suplicando que la dejásemos ir.
de repente respiraba, de repente no. así, sin más.
no sé qué tiene la muerte que saca lo mejor y lo peor de cada uno.
creedme que de esto sabemos un poco en mi familia.
la muerte ha rondado por mi casa varias veces...gente mayor, gente joven, gente sana, gente enferma...y no sólo nos ha visitado, sino que de alguna manera no nos ha abandonado. y cuando se instala en casa es como llevar a los muertos detrás. que parece estén de visita permanente cada vez que alguien más se va.
mi padre afirma que siempre se van los mejores. esto no siempre es así, pero en mi casa es una verdad como un templo.
y aquí nos quedamos el resto. con dos opciones: o valoras más lo que tienes o te hundes más en la miseria.
yo voy vacilando entre lo uno y lo otro. depende del día.
y ay! los demonios de cada uno...suelen ser directamente proporcionales al cariño que uno ha demostrado (o no) a la persona que se ha ido...y esto es lo peor, porque el karma es la mar de jodido y los arrepentimientos una putada, para qué nos vamos a engañar.
y la muerte es curiosa. por no decir irónica y con una mala leche que no veas. hoy no tengo el moño para mucho cardado, pero si me inspiro otro día cuento lo complicado que es morirse...no para el muerto claro, más bien para la familia. turrón duro de almendras. palabrita del niño jesús.
pero eso otro día. hoy no.
porque hoy había que vomitar lo malo, para luego pasar a lo bueno. o a lo siguiente, sin más. yo hoy la echo de menos. mucho. y sé que está mejor así. que si no hubiese sufrido mucho y todas esas cosas que son verdades como puños pero que a mi ahora mismo me importan tres pepinos. porque soy egoísta y, repito, la echo de menos.

la noche antes de dejarnos nos despedimos como siempre. bueno, como siempre no, porque yo andaba resfriada y, como no quería pegarle nada, no le di un beso de buenas noches.
antes de que yiya saliese del salón en su silla de ruedas llevada por mi madre como ya era costumbre, no pude evitar pensar..."y si es la última vez que la veo?". supongo que la idea me vino porque estaba muy débil. cada día con ella era casi un milagro. el caso es que, mientras ella desparecía de mi campo de visión me salió un más que torpe "te quiero mucho yiya!". por aquello de compensar la ausencia de beso. silencio. puede que no me haya oído, pensé. y ya casi llegando a su habitación, se escuchó un "igualmente". no sé por qué pero lloré. al día siguiente nos dejó.

se fue en mis brazos. mirándome a los ojos. como suplicando que la dejásemos ir.

este ha sido el "pause".
ahora supongo toca presionar el "play", qué le vamos a hacer...

2 comments:

onira said...

hermosa despedida hermanita.
Animo,te quiero y te admiro por ser capaz de expresar tan abiertamente tus sentimientos.
nos vemos pronto!!

Vampiros said...

Cuanto lo siento Paulita, se la relación que tenias con tu abuela...y cuanto te entiendo, porque la mia se fue hace una semana...entró en un quirofano y nunca salió. Pero pase lo que pase, kms en medio o no, años tras año sin vernos, nuestras sesiones de patatas siempre me animan. Asi que piensa en ellas a ver si tambien te animan. Mil besos de tu Melibea