Monday, 5 September 2016

sola me insolo: 2a parte "la zeñora doubtfire"


queridos y queridas, tras la catarsis vital que supuso superar la problemática del viaje barbadense, nos quedamos en que decido pasar unos días veraniegos han solo. lo complicado es decidir a dónde. el abanico de posibilidades es más amplio que un catálogo de ikea y como una se ahoga en un vaso de chupito, parece que en vez de vacaciones me voy a picar granito a una cantera.
con el espíritu de paz vega aún tintineante, la opción A es formentera. mi cabeza, dueña de una pasmosa habilidad para montarse ella sola la película con efectos visuales, banda sonora y créditos finales, no veía más que aguas cristalinas, viento en la cara a lomos de mi vespino, abarcas menorquinas color pastel en mis pies, cesta con fruta fresca en el brazo a ritmo de “independent women pt.1” de destiny’s child. divina la postal mental. hasta que te metes en internet y empiezas a ver precios. la vacación idílica se convierte en un agujero negro de dimensiones siderales para tu bolsillo. paz vega me dice “ciao, pescao”. así que pasamos a la opción B. vacaciones sin muchos aspavientos, baratas. con una casa de veraneo en marbella, la cosa estaba la mar de clara. y como alguno ya se me va a tirar a la yugular con un “mírala la tía pau, que parecía humilde y parece de la jet set”, hago breve inciso. el chalet adosado es de mis abuelos, nacidos en málaga, que lo compraron cuando marbella era un pueblecito de pescadores y no el epicentro de la fanfarria y el despiporre que es hoy en día. mis veranos, lejos del estereotipo marbellí, consistieron en pescaíto frito en el restaurante pepe, la playa del pueblo rodeada de las amigas de mi abuela, misa los domingos abanico en mano y helado de turrón en el paseo marítimo.
dudo que gunilla von bismarck y yo compartamos agenda.
además, como encima la tenemos medio abandonada, pues no hay ni tele ni internet. de nuevo la postal idílica se presenta frente a mi. una servidora sentada en el porche, café recién hecho en la mesa con mantel de topos amarillos, la brisa entra tímida, huele a dama de noche y jazmín, de fondo los niños juegan en la piscina, mientras tanto, una que se debe creer la lena dunham española, teclea sin parar un best seller (como mínimo) en el ordenador. me veo, queridos y queridas, me veo.
me falta tiempo para pillar un vuelo a málaga y allí alquilar un coche. camino a marbella me pongo radio chankete a todo volumen y noto cómo, a ritmo de maría jiménez, me relajo poco a poco. 
sí, efectivamente, necesitaba esto como agua de mayo.
al llegar busco a rafael el jardinero, para que me de las llaves. "rafael el jardinero" todo junto. nunca rafael o el jardinero. sino rafael el jardinero. rafael el jardinero va siempre igual. ya sea año nuevo que mediados de agosto, el modelito es el mismo desde que tengo uso de razón: mono azul de manga larga, botas de albañil, sombrero de paja de granjero y cigarro en la boca con ceniza 3km de larga. total, que rafael el jardinero me da las llaves e insiste en acompañarme a la casa para explicarme unas cosillas. yo le digo a rafael el jardinero que no hace falta. rafael el jardinero insiste. al entrar entiendo por qué. ilusa de mi, pensaba que entraría en la casa de mis recuerdos. esa en la que todo era sol, palmera verde y flores de jazmín. no sé por qué pensé que estaría todo como yo la recordaba, como si hubiese una legión de duendes domésticos mágicos que se dedicasen a mantener la casa en invierno para que cuando la princesa de pitiminí (o sea, moi) se dignase a volver al reino mágico, todo estuviese en perfecto estado.
obviamente, no.
para empezar la verja no funciona. bueno sí funciona pero sólo si echas la llave para la izquierda. si por error se te va la mano un milímetro para la derecha te quedas encerrada. así, directamente. no sé qué es peor si quedarme encerrada dentro o fuera de la casa. el caso es que sea dónde sea me tocaría saltar. observas la verja y la cosa pinta fatal. te sientes un poco indiana jones en busca del grial. claro que ya te gustaría a ti compartir medio cromosoma con harrison ford. porque dios te dio multitud de habilidades pero la agilidad no fue una de ellas. tú y yo sabemos que si me toca trepar por encima del arbusto, acabo con los piños clavados en la baldosa. pasada la verja, el jardín, antes verde y frondoso, es como el desierto de almería. si me pasa un matojo de paja por delante ni me inmuto. al entrar en la casa me hago ilusiones ya que, aparentemente todo está más o menos igual. la emoción me dura más o menos lo que tarda rafael el jardinero en mostrarme cómo la terraza de arriba, antes blanca e impoluta, ha tornado marrón gracias a que unas maravillosas golondrinas han decidido anidar en el techo de mi terraza y, a consecuencia, hay ñorda de pájaro a gogó. ah, y es ilegal quitar los nidos de las criaturitas. ante mi cara de estupefacción, rafael el jardinero me regala un trozo de sabiduría andaluza, volúmen I, con un “ehto ze paza un cepillito, una manguera y como zi ná”.
rafael el jardinero vuelve a sus quehaceres y yo a mi supuesto glamour marbellí. no sé ni por dónde empezar. decido que, ya que estamos en las malas, lo mejor será repasar la casa a fondo. empezamos por los baños. como no puede ser de otro modo, el primero gotea al tirar de la cadena como si eso fuese el río miño, el segundo directamente no tiene cisterna, y en su lugar hay una pedazo de cucaracha del tamaño de una ardilla, que me saluda al verme. cualquiera que me conozca sabe de mi magnífica relación con las cucarachas. no es miedo. es fobia. siento tanto pánico al verlas que lo único que hago es chillar, cerrar los ojos y taparme los oídos. ¿por qué me tapo los oídos? ¿tengo miedo que la cucaracha me vaya a insultar? no, es absurdo lo sé. de ahí que sea un miedo irracional y desproporcionado según la RAE. cuento, además, con un fantástico radar de alta tecnología que me permite detectar este insecto 10km a la redonda. es genial, sobre todo cuando voy con gente y me pongo a dar botes al ver una cucaracha que sólo veo yo.  el caso es que como el nivel de mi fobia gira en torno a alto y "alguien voló sobre el nido del cuco", tras las introducciones entre la cucaracha de la cisterna y una servidora, hice lo que cualquier persona sensata y madura haría: cerrar la puerta y no volver a abrirla jamás. menos mal que el baño que quedaba por chequear funcionaba, si no me veía con el culo en pompa en el desierto de almería ante la atenta mirada de los vecinos.
vista la acumulación de labores, ¿qué decido hacer? ¿quedarme a lidiar con todos los quehaceres de la casa como mujer independiente y adulta que soy? por supuesto que no. como si de la cucaracha se tratase, decido huir de casa como de la peste. me autoengaño y me digo que ahora mismo lo más importante no es limpiar los mojones de golondrina. no, lo más importante es, sin lugar a dudas, ir al mercadona. y claro, como has decidido eludir tus responsabilidades, el karma, que de tonto no tiene un pelo, te dice “¿ande te crees que vas, usain bolt?” ¿y cómo lo hace? obvio, encerrándote en tu propia casa. como es normal, en vez de girar la llave de la verja a la izquierda lo haces a la derecha y la puerta se atasca. ah, y rafael el jardinero ya se ha ido a su casa, por supuesto. así que tienes dos opciones, trepar y, lo más seguro, perder los piños o quedarte a limpiar caca de golondrina. queridos y queridas, cómo estará de bajo el listón que antes que saltar me quedo a rascar ñorda como una posesa.
al día siguiente sucede algo que marcará, sin saberlo, el transcurso de mi viaje. será una frase. en realidad una sola palabra, la que activará algo en mi mente y que afectará el resto de mis días estivales. todo comienza cuando me doy cuenta de que, si no pienso saltar la verja de ninguna de las maneras y pretendo salir de casa en algún momento, tendré que llamar a rafael el jardinero. así que me planto con una silla de plástico en la puerta de la verja como si fuera un bulldog esperando que rafael el jardinero pase por delante mío. rafael el jardinero no tarda mucho en aparecer. y yo, con un tono que dista bastante de lo que viene siendo una persona sana y calmada, le llamo a gritos. al verme le explico lo sucedido (ojo, y de puntillas porque tenemos la puerta de la verja de por medio) procurando no sonar como lo que soy, una imbécil. rafael el jardinero me mira seriamente y, de nuevo, me regala otra de sus frases perteneciente a sabiduría andaluza, esta vez del volúmen II, con un “mire que ze lo dihe no ze cuántas veces que cazi me queo zin zaliba. que a la izquierda, siempre a la izquierda. no ze preocupe que coho lah herramientah y lo abrimoh en un periquete, zeñora”
lo que me deja con cara de haber sufrido un derrame cerebral no es que rafael el jardinero me haya llamado tonta en toda la cara. no. lo que me deja estupefacta es que me haya llamado “señora”. ¿perdone? ¿disculpe? ¿“señora” yo? no, no, no, no, no. no puede ser. aquí ha habido una equivocación. se ha confundido usted. esto debe ser un hecho aislado. como el hombre lleva trabajando siglos en  la urbanización te lo dice por respeto. claro, eso es.
una vez que rafael el jardinero logra abrir la puerta, salgo escopeteada, cojo el coche y no paro hasta llegar a mijas. allí, mapa turístico en mano, me recorro las calles intentando olvidar lo acontecido en las últimas 24 horas. cuando me he visto hasta el último adoquín del pueblo, la última ermita, la última casa blanca con geranios, decido que es hora de ir a comer. me han recomendado un bar que se llama "el niño". así que allá que voy. me meto un menú pal cuerpo que me quedo más a gusto que un arbusto. al ir a pagar, y aún terminando el café, el camarero, muy sonriente, me comenta casualmente, "señora, a lah osho de la noshe empiesan lah nosheh shishilargah" "¿disculpe?" "señora, las shishilargas" me repite, como si fuera corta de mente, y señalando un cartel que lee, hermosamente, "las noches chichilargas. bar el niño. mijas. julio 2016". miro al camarero con cara de interrogación. él me contesta, "shishilargas, porque uno sabe cuando empiesa, pero no cuando acaba".
gran término, el de "chichilarga".
"¿cómo fue la noche? mega chichilarga".
"¿qué te pareció la película? un poco chichilarga"
"¿qué tal estás? ando un poco chichilarga"
pero lo importante del comentario del camarero no fue cuán chichilarga era la noche. no, lo verdaderamente significativo es que, por desgracia, se confirman mis sospechas. es oficial. de un día para otro el andaluz de a pie ha decidido que ya no tienes edad para llamarte “chiquilla” como hacía antaño. de repente, horror de horrores, te conviertes en una “zeñora” para todo dios. para el panadero, para el gasolinero, el churrero, coño, hasta el senegalés del ciber te llama "señora". el problema es que ellos lo saben pero tú no recibiste acuse de recibo. y no sé si es porque te duele en lo más hondo del alma pero parece que no hacen más que repetirlo. antes preguntabas por una calle y te decían  “shiquilla, tú tira tó recto y en la rotonda hira a la deresha camino pa málaga”. ahora no, ahora es “zeñora, usted tire tó recto y en la rotonda zeñora, hira a la deresha camino a málaga zeñora, ¿entiende, zeñora?”.
¡que sí coño! ¡que ya me he enterado que soy una zeñora!
y no veas lo que pica. porque tu cuerpo puede que haya envejecido, pero tu mente no. pero para nada. te deberías estar fijando en el cuarentón interesante que pasa por delante tuyo en la playa, pero el ojo se te va al tolay de 25 con la gorra de béisbol para atrás. claro que así nos va.
yo no puedo ser “zeñora”, señor. vivo en londres. comparto piso sin salón con otros dos. trabajo en el cine y me pinto las uñas azules klein.
una señora es la que va con el monedero metido en el sobaco a por cuarto y mitad de chopped para la merienda de los nietos. señora es la que sabe limpiar jureles con sus propias manos. señora es la que sabe quitar las manchas de tinto con bicarbonato a la par que te hace una paella de marisco para treinta.
yo, queridos y queridos, cómo deciros que disto bastante de esta imagen.
hasta que pasa lo que pasa, claro. y lo que pasa es que de pronto notas indicios. señales que parecen demostrar que, efectivamente, andas camino de convertirte en una señora con todas las letras.
al principio las pistas son sutiles. nimiedades. susurros al oído. como cuando te das cuenta que ir a comprar al mercadona te hace muchísima ilusión. o cuando cocinar tu gazpachito y tu tortillita de patatas es la mar de gratificante. o el día que le das al hábito veraniego de tu abuela y te da por coger flores de jazmín para ponértelas en el escote. y sobre todo cuando te das cuenta que estás con el pandero bien aposentado en tu silla de playa, bajo la sombrilla que has comprado a un precio buenísimo en el hiper asia, cuore en mano, a la par que sorbes un tinto de verano tras un bañito refrescante. éste último ejemplo de susurro no tiene nada. grito munchiano más bien, la verdad.
pero la prueba irrefutable, la definitiva, la que no te queda más que aceptar, es cuando te encolerizas en plena playa al ver cómo el señor que vende las bebidas se ha tomado una lata de fanta y, teniendo una papelera a tres metros, la ha tirado a la orilla. y tú no te has quedado callada, no. tú te has levantado y le has dicho cuatro cosas bien dichas a ese señor. como que es un maleducado. como que qué es eso de que la playa sea un vertedero y que qué poquito cuesta ser una mijita civilizado teniendo la papera delante que le va a comer el trasero de lo cerca que la tiene. y por supuesto no se los has dicho al oído, no, se lo has dicho a grito pelado para que se entere bien la playa entera, como una maruja en condiciones.
por cierto, queridos y queridas, que hablando de los vendedores ambulantes hay que ver cómo ha evolucionado el asunto. antes la retaíla se limitaba a “agua, coca-cola, cerveza” y punto. ahora no. ahora tienen hasta tintos de verano y mojitos recién hechos. pero dónde una nota de verdad el cambio hacia lo ferrán adriá es en el de la gastronomía. lo más elaborado que había visto eran los crepes de nutella y plátano en tenerife con mi amiga maday que casi la palmo del gusto. así que cuando vi lo que circulaba frente a mi, playa arriba, playa abajo, casi me da un ictus. rollitos de primavera…como lo oís, rollitos de primavera recién hechos y servidos en bandeja de cristal! ¿pero dónde estamos, en el diverxo? pero lo más, lo que me ha dejado en un éxtasis quasi-teresiano fue el día que descubrí  qué era aquello de “bomba, caña, triángulo” en playas gaditanas. fue mi prima chindy, natural de san fernando, cádiz, quien le explicó a su prima, la pardilla londinense, que eran vocablos gastronómico-playeros refiriéndose a tipos de bollería. tal cual. el vendedor ambulante despliega su mesita y pone a disposición del consumidor playero una colección de dulces digna de la mismísima mallorquina. menos mal que descubrí esa bandeja creada por el mismísimo lucifer el ultimo día de mi estancia estival, que si no a mi me tienen que remolcar a londres en una grúa. 
tal que así:
que me voy por los cerros de úbeda y os estaba contando mi traumática experiencia con el vocablo andaluz. queridos y queridas, si esta retahíla que os acabo de soltar no es de zeñora que venga alguien y me lo explique.
total, que visto lo visto, me rebelo. ¿yo "zeñora"? me niego a la evidencia. no puede ser. no es posible. y si lo es, lucharé con todas mis fuerzas para que esto no vaya a más. me niego a quedarme en playas marbellíes con el culo amasando la silla del chino para gritarle a los vendedores ambulantes como una psicótica que me faltaban hasta los rulos por dios. no, señor, no.
asi que al día siguiente decido dejar atrás a "la zeñora doubtfire" en el adosado marbellí con su mercadona, su rafael el jardinero, su tortilla y sus jazmines, me cojo el coche y como me creo la más moderna del mundo, me voy de aventura al epicentro de la modernez sureña. tarifa. porque que me diga alguien a mi algún sitio más cool que tarifa, con sus surferos de pelambrera rubia y familias enteras haciendo nudismo a go gó. imposible. 
¨¿pero qué te vas, a pasar el día?” no lo sé. “¿y si te quedas a dormir, dónde?” no lo sé. “¿y cuándo vuelves?” no lo sé. soy moderna. i go with the flow.
sin embargo, queridos y queridas, lo que una sólo aprende con la experiencia es cuán absurdo es pretender dejar atrás algo que ya lleva una bien metido en los bajos fondos de la mochila. a la altura de las bragas y los calcetines, no digo más.
y la pobre aún ni se ha dado cuenta.
mírala.
continuará…

Wednesday, 10 August 2016

sola me insolo: 1a parte "la pirata del caribe"


queridos y queridas, cuando por fin decidí que viajaría por mi cuenta, no podía quitarme de la cabeza una frase, "sola me insolo". es lo que repite paz vega sin cesar en la película lucía y el sexo mientras la muchacha pasea por una playa a cuarenta grados a la sombra que parece camino del rocío
y es que una se piensa que cuando viaja sola va a ser como la película de medem. o sea: intentando encontrarte a ti misma, te vas a una isla estupenda, te alquilas una vespino, te vas al faro, te caes por unas rocas y no te rompes la almendra no, sino que, por el contrario, te encuentras a un pedazo de maromo en el lodo que quita tó el sentío y te haces amiga de la más moderna del lugar y, no sólo vuelves a la capital con el cutis como el culito de un bebé que pareces sacada del balneario de la toja, sino que el destino se ocupa de que, tras haber aprendido multitud de lecciones valiosas para tu futuro, acabes con el churri por el que, para empezar, habías salido por peteneras de la capital, disfrutando de un maravilloso ático de 700 metros cuadrados en el centro de madrid en una tarde soleada mientras cantas un rayo de sol (uo-o-o-o-ó).
no.
si fuese así que estaría yo aqui contándoos las penas. no hijos, no. estaría en mi ático malasañero con el susodicho tarareando postcoitalmente. 
eso lo sabe hasta la vecina del quinto.
el caso es que de vez en cuando una se pierde. no sabes cómo ni cuándo sucede, pero sucede. estás como mustia, como apagada. todo te estresa, todo te sienta mal. vamos, que estás hecha un coñazo.
así que un día que ya no te aguanta ni tu santa madre, tu santa madre te dice, “¿por qué no te vas de viaje sola?” (con ese tono que implica un “¿eh, guapita?” nada sutil a final de frase)
en realidad no fue tan sencillo. nada en los mundos de una servidora es así de simple.
todo comenzó allá por las navidades de 2014 cuando tu amiga, llamémosla carla, te dice que por qué no te vienes a pasar la nochevieja a barbados porque ella siempre las pasa allí. tal cual. porque resulta que el padre es dueño de varios hoteles y uno de ellos no está en jaramillo quemado, provincia de burgos, sino en la isla de barbados. es decir, que ella se ha pasado los 31 de diciembres con aire acondicionado, mojito en mano mientras tú y yo, meros mortales, parecíamos dos zombies sacados de the walking dead dispuestos a morderle la yugular a cualquiera que se intentase colar en la barra libre por un vodka "stolichnaya" con limón, que encima era de garrafón, en el megacotillón de turno tras haber perdido casi medio brazo dejando los abrigos en el probador a son de historias de amor de obk. y también ha invitado a nuestra amiga, que vamos a llamar patricia, y que nos podemos quedar en su hotel, y que cree que alicia va a venir con su novio. total que tú no sabes qué hacer. porque es una barbaridad de dinero, y qué pasa si te llaman para trabajar y blablablabla.
el caso es que tras discutir los pros y los contras del viaje, tras analizarlo todo hasta la saciedad con mi madre (y su santa paciencia, porque era para pegarme una torta a mano abierta y punto), saco los billetes.
no sólo estoy contenta de que por fin me voy a ir de vacaciones en no sé cuánto tiempo, si no pletórica que me voy con mis amigas y a barbados ni más ni menos.
sin perder ni un sólo segundo escribo a carla en el watsap contándole la buena nueva y le comento que voy justo después de nochevieja durante una semana.
ella lo lee y escribiendo…escribiendo…escribiendo…escribiendo…
o se alegra mucho y no sabe cómo expresar su júbilo, o no entiendo por qué tarda tanto en contestar..
escribiendo...escribiendo...escribiendo...escribiendo...
hasta que leo la respuesta.
para empezar me dice que no me puedo quedar en su hotel porque lo he dejado para el último momento y está todo ocupado…que dice me ayudará a encontrar algún sitio para quedarme a precio razonable…”¿perdona? ¿me fallan los oídos? ¿qué me estás contando, bonita? ¡tu padre es el dueño del  hotel! ¡el dueño! hello?”
también me comenta, como quien no quiere la cosa, que durante la semana que yo planeo ir, ellos viajarán a la isla de antigua durante varios días, o sea que no nos vamos a ver mucho…
me quedo con la boca abierta frente al móvil. no entiendo absolutamente nada. noto cómo la temperatura de mi sangre comienza a acercarse peligrosamente a la del núcleo solar. no puedo creer que mis vacaciones absolutamente idílicas se hayan convertido, en un momento, en las vacaciones del mismísimo satanás.
me da un siroco.
mi madre intenta relajarme creando, claro está, el efecto contrario.
“bueno, paula, es temporada alta..” “el padre es el dueño”
“bueno, pues cancelamos el vuelo” “pierdo el dinero”
“¿por qué no te vas de viaje sola?”

y aquí es donde lo habíamos dejado.
hay dos razones de peso por las cuales no quería hacer el viaje sola.
1) no me voy de mochilera a perú. no voy a recorrerme la india en busca de mis chakras. no me voy con un pack de viajes para solteros a navegar el nilo. no me voy a visitar a unos amigos que están de erasmus en eslovaquia y luego, hala, ancha es castilla, a visitar el país (también porque ya estoy mayorcita para tener amigos de erasmus, cierto). no. me voy al lugar de destino predilecto por miles de recién casados del mundo. si le das a elegir a la parejita en cuestión visitar nubes de algodón con unicornios, arco iris y cataratas de rosas, o barbados, te eligen barbados.
2)  y esta es la razón de peso. la que duele de veras. la que te da vergüenza admitir y no sabes por qué lo haces en un blog que, no es que lo lea mucha gente, pero sí la suficiente para que vomites un poco por dentro de pensarlo.
no sólo nunca has viajado sola si no que te entra un cólico nefrítico de pensarlo.

y me detengo aquí. la razón lo merece.
te surgen mil y una preguntas (muchas de ellas absurdas) que haces con un tono un tanto histérico y a las que la gente contesta (en su mayoría) como quien contesta a una niña de cinco años.
“¿y qué pasa si mi hotel está lejos de ellas?” “pues te das un paseo. estás en barbados”
“¿y qué hago si tengo que comer sola en un sitio?” “lees un libro, miras el paisaje. estás en barbados”
“¿y qué hago cuando no estén mis amigas?” “te vas a la playa, de turismo, lo que quieras. ¡ESTAS EN BARBADOS!”
pero la pregunta que no dices en voz alta y que supongo es la más importante es, “¿desde cuándo este miedo?”
lo analizas, lo intentas estructurar, descomponer y estudiar. y no lo sé, pero en algún momento de mi vida empecé a tener miedo.
por tonterías, por absurdeces. por no dejar la zona de confort, supongo. siempre he tenido a alguien con quien hacer los viajes. en un momento dado fueron los padres, luego el novio, y en otras ocasiones, los amigos o hermanos.
de lo que no te das cuenta hasta que te da en toda la cara es que todo esto, de pronto, cambia. ya no viajas con tus padres, no tienes novio, y tus amigos o no pueden o tienen sus propias familias. o en este caso, tú te pensabas que ibas de viaje con amigas pero las amigas son unas perras y te han dejado más colgada que una percha.
el caso es que te das cuenta que esto no puede ser así. hay que cambiarlo. una no puede depender de familia, de churris y de amigos. una tiene que depender de sí misma. así que decido viajar sola a barbados.
porque una cosa es tengo que ir sola a barbados y otra voy sola a barbados.
así que hago listas, y listas de listas. de lo que me tengo que llevar, lo que tengo que hacer, lo que tengo que comer, lo que tengo que leer. y me lo compro todo. la guía para barbados, el ebook con los 200 libros que (ilusa de mi) pienso voy a leer, el mp3 acuático para escuchar beyoncé mientras me baño en el caribe (y acabar haciendo acquagym a ritmo de all the single ladies sin darme cuenta como, efectivamente, me pasó, ante la atenta mirada de unos abuelillos germanos a los que les hice mucha gracia).
y, sobre todo, me repito el mantra “yo puedo viajar sola” hasta la saciedad.
con una preparación digna de ir a conquistar el kilimanjaro en vez de a sentarme en una tumbona playera, llego al aeropuerto de gatwick que parece que voy de anfetas hasta las cejas de lo que me he autosugestionado con tanto mantra, tanta guía, tanta lista, tanto ebook y tanto mp3 acuático.
Hasta que me informan que el vuelo se retrasa como mínimo seis horas por motivos técnicos.
“¿¿¿¿¿¡¡¡¡seis horas!!!!????”, grito más que digo…
“bueno, mejor seis horas y que el avión vuele en condiciones a menos horas y que no lo haga, no?”, me dice el de british airways frío cuan glaciar "perito moreno" mientras me da unos cheques comida y me despacha con un “next!” que me deja loca.
total, que llamo al hotel porque un tal malcolm va a venir a recogerme y tengo que decirle que no, que no llego a las tres de la tarde para poder deshacer la maleta tranquilamente y darme un chapuzoncito a la vera de una palmera como yo me imaginaba en mi mundo de punky brewster. no. en realidad llego a las once de la noche cuando, no es que no vea el mar, es que no veo a tres palmos de mi cara porque, efectivamente, en vez de seis horas fueron ocho. y ahí está malcolm, ese negro barbadense de metro noventa y cinco que es como un armario empotrado de ébano que casi no entra en el 4 x 4. ah, y no le entiendo cuando habla. pero nada de nada. y no sé si es el calor o que sigo en modo "aventurero anfetamínico" pero al pobre malcolm le frío a preguntas que, o me contesta con un escueto “yes” o “no” o si se explaya directamente es que no-le-en-tien-do. así que sonrío. porque es lo que hago cuando me pongo nerviosa, sonrío. sonrío y le miro. él me mira, pero no me sonríe.
tupendo.
así que malcolm me deja en sunny beach luxury apartments, que ni es “sunny” porque es de noche, ni es “beach” porque desde aquí se ve la carretera, no la playa, y ni es "luxury apartments" porque esto es más benidorm que el caribe, con esa mesa y sillas blancas de plástico,  con esa cortina de colores tostados, y esa vajilla formada principalmente por botes de cristal de nocilla. 
al día siguiente quedo con mis “amigas” en uno de los pocos momentos en los que las vería en mi viaje a barbados “con ellas”.
primero fuimos a una playa cerca de mi hotel. carla trajo con ella gafas y tubos de bucear para un equipo de fútbol. a mí no me apetecía nada la verdad. se me empañaban las gafas, no veía un pedo, casi muero ahogada por el oleaje y creo haber visto un pez, y en la lejanía. pero la tía erre que erre y, hasta que no nos vió a las tres (carla, patricia y una servidora) que parecíamos las hijas ilegítimas de jacques cousteau, no se quedó contenta. hasta más tarde no supe por qué.
a la noche cena en su bungalow. porque queridos y queridas, mi apartamentito era benidorm y lo suyo era un puto bungalow hawaiano de dos habitaciones, amplio salón y cocina. cuando entro en semejante hábitat me hierve la sangre. no sólo las camas son tan grandes que caben múltiples familias rumanas,  sino que su sofá era como un campo de golf. en el bungalow cabía yo, cojones. como me mosqueo, le doy al pinot noir, y como le doy al pinot noir, empiezo a mosquearme. es lo que tiene.
total que me empiezan a contar lo que han hecho esos días. y ellas, como muy por encima comentan que han ido a ver las tortugas.
para vosotros, que no os habéis leído todas las guías de barbados del mundo esto os importa un mojón, pero yo, que sabía de barbados más que rihanna casi le hecho el pinot noir en toda la cara. la playa, el pueblo…todo lo podía hacer sola, me daba igual. ¿pero eso? ¿justo eso?


“¿perdona? ¿que habéis ido a ver las tortugas? ¿LAS TORTUGAS?“
“sí, bueno, pero que no es nada del otro mundo, te montan en un catamarán, te dan de comer y luego buceas con las tortugas. hoy hemos buceado las tres, ¿no?”
mmm. claro.
ains amiga, que ya entiendo yo porque me metiste el tubo de bucear esta mañana que eso parecía más una traqueotomía que un favor…¡que te corroía la culpa por todo el cuerpo antonia!
así que me voy sola a lo único que me hubiese gustado hacer en grupo. no sólo por la experiencia, sino por dos razones, creo que importantes. la primera es que no sé cuantas veces tuve que contestar “sí, efectivamente” a la pregunta de “¿pero vienes sola?”. me daban ganas de coger un arpón (para seguir con la temática náutica) y, o grabármelo en la frente, o clavármelo en el estómago directamente. qué coñazo de verdad. todo eran grupos claro. el grupito de amigas veinteañeras que te miran con cara de pena, la parejita de turno que es más empalagosa que un bocadillo de chicle o los padres con niño teenager a punto de cortarse las venas de la vergüenza. lo típico. y segundo. ese momento divino e ideal de la muerte que es hacerte un selfie acuático. porque no vas a tener a un total desconocido aguantando la respiración bajo el agua hasta que la tortuga se digne a acercarse a ti para que te haga la foto. no, el desconocido tiene otras cosas mucho mejores que hacer, como hacerse sus propias fotos con la tortuga, o respirar y no morir, por ejemplo. así que ahí me tenéis, queridos y queridas, cámara acuática desechable en mano, gafas de bucear bien apretadas que se me salían los ojos de las cuencas, tubo con el que, a pesar de la simplicidad del mecanismo, tragué más agua que respiré, aletas en los pies que me puse para hacerme la que sabía pero que más que ayudar me complicaron la existencia llevándome cada dos por tres al lado contrario del que quería ir; intentando hacerme un selfie con la tortuga creyéndome gemma mengual. eso no era posar, señores y señoras, eso era contorsionismo puro y duro. la hija ilegítima de jacques cousteau con un ataque epiléptico.
además, que no nos engañemos, objetivamente, dicho así sin tapujos, vista desde fuera parecía una auténtica gilipollas.
a los hechos me remito.


como las cosas andaban un tanto tensas entre las “amigas” y una servidora, e intentando que la sangre no llegase al río, comento que en uno de los días que coincidimos podríamos ir a un pueblecito de pescadores que salía en la guía, ir a la playa que había cerca y de noche comer la pesca del día a la par que disfrutábamos de música en directo dónde, dicen, empezó la mismísima rihanna. ¿buen plan, no?¿pues qué me dicen? que ese día van a ir a no sé dónde de compras.
es en este momento cuando me doy cuenta de que, efectivamente, mi viaje era e iba a ser sola. a éstas alturas las excusas que me dan me las paso por la mismísima periferia.
pues ea, sola será.
total que me cojo un bus infernal lleno hasta reventar que paraba más que andaba camino a mi segunda aventura en solitario. pero no sé si es porque ya había aceptado (por fin) que el viaje era efectivamente sola sin más que, incluso yendo más apretujada que el culo de una estatua, iba feliz.
en la playa conozco a una chica que se llama lian, que como va sola también nos cuidamos las cosas mutuamente mientras la otra se da un chapuzón. lian me cuenta que se dedica a la banca nueve meses del año y los tres restantes los dedica a viajar por el mundo. y cuando digo todo el mundo, es todo el mundo. en ese momento le quedaba áfrica, así que supongo que a estas alturas ya se habrá recorrido el planeta. me muero de envidia. la seguridad con la que hablaba de viajar sola y de sí misma. de cómo decide cuándo y a dónde va. de qué manera no depende de nada ni de nadie. en comparación con ella me siento un ser diminuto e infantil sacada de disneylandia. en comparación con ella soy minnie mouse. con el asunto de no querer molestar, supongo, la pierdo de vista. si la conozco ahora la ato a una silla y la frío a preguntas.
tras disfrutar del atardecer, cerveza barbadense "banks" en mano, me voy al pueblo yo sola. y como pescado del día con ensalada y macarrones con queso (muy típico de barbados), sola. y me tomo un par de cervezas más, sola. y observo al personal, sola. y cuando más tranquila estoy, sola, me encuentro de casualidad con alicia y el novio, que no querían ir de compras y les apetecía mucho mi plan pero que no se pudieron poner en contacto conmigo. así que nos tomamos más cervezas mientras escuchamos música en directo y vemos bailar a las barbadenses con ese culo de gelatina royal tan genial. y es lo bomba.
a partir de ese día soy yo la que digo que no puedo a mis “amigas”. porque no me apetecen nada sus planes, porque estoy genial sola, porque si voy con ellas me voy a perder el atardecer en el sitio que me gusta o no voy a poder acabar el libro que estoy leyendo, porque no me apetece sonreír sin ganas, ni hablar si no tengo nada que decir, y porque, en resumen, no me apetece y punto. 
porque estoy sola, pero no me siento sola.

y llegamos a día de hoy. dos años más tarde de mi aventura barbadense, cansada de currar sin parar, harta, hasta el mismísimo moño, decido que necesito vacaciones. pero esta vez no sólo necesito vacaciones, sino que las necesito sola. esta vez no busco compañía. más bien al contrario. necesito estar por mi cuenta. sin discusiones, sin obligaciones, sin prisas. sin "tenemos que", o "por qué no vamos a", o "es que yo quiero tal", o "estás muy callada, ¿te pasa algo?". 
no, gracias.
me acuerdo de lian.
esta vez no voy sola porque no tengo más remedio, porque me han dejado colgada, por que no me queda otra. no. esta vez sé lo que quiero. quiero silencio, y música, quiero escribir, y leer, quiero mar, y pescado, y escribir un poco más, y sol, mucho pero que mucho sol.
sola me insolo.


continuará...

Thursday, 29 May 2014

insiste, persiste, resiste


queridos y queridas, hace casi un año que no paso por estos lares. no porque no tuviese nada que contar. más bien al contrario. las anécdotas se me acumulan como motas de polvo en la esquina de mi cuarto. durante este último año he visto cosas y, más importante, he vivido cosas, que pensé nunca haría.
pero hay un antes.
como todos sabéis vine a londres con un único propósito, vivir del cine.
tenía todas las papeletas para que las cosas me fueran bien. tenía el idioma, había estudiado cine y, sobretodo, tenía ganas, unas ganas infinitas.
pero la vida nunca pone las cosas fáciles. hay que pagar alquileres, y transporte, y comida, y ropa. así que te pones de camarera, que es fácil, insípido, y no te dolerá ni lo más mínimo irte si fuese necesario. pero pasan los meses y de pronto pasan los años. y con el tiempo a veces hasta se te olvida por qué viniste a esta ciudad. porque, para qué nos vamos a engañar, una no siempre tiene la misma fuerza, la misma sonrisa para mandar los miles de miles de emails buscando trabajo y aguantar las respectivas contestaciones "guardaremos tu curriculum en nuestro archivo", "por desgracia ya tenemos todo completo", etc.
cinco años, como cinco soles.
y dudas todas. ¿has hecho bien en venir? ¿qué se te ha perdido aquí? dudas propias y dudas ajenas. tu familia, preocupada, no sabe muy bien qué te retiene allí. cada vez estás peor y cada vez te alejas más de todo y de todos.
te hundes. porque te sientes como una imbécil. como una payasa agarrada a un palo contra viento y marea.
insisto, ¿qué coño se te ha perdido aquí?
y tocas fondo. 
te planteas que a lo mejor te has equivocado. que puede que los demás tengan razón. que puede que este no sea tu destino. que el tren marchó y no llegaste a tiempo.
pero hay una pregunta que, aún en el peor de los momentos no sabes cómo contestar: si no vives del cine, ¿de qué?
y como siempre contestas lo mismo: de nada, esa es la contestación.
así que te levantas otra vez. perdón, rectifico, te arrastras del agujero profundo y mugriento en el que te has metido tú sola y te sientas de nuevo frente al ordenador. muerta de miedo y llena de ansiedad. 
te obligas a llamar a diez personas al día, pase lo que pase. 
un día, tras 9 llamadas miras el siguiente en la lista. te da pereza. es una tortura. porque no quieres más negativas. porque lo único que quieres es tumbarte en la cama y dormir. 
pero te dices que es la última llamada del día. que luego te puedes enroscar como una larva si te place. te obligas físicamente a coger el teléfono y marcar. así que llamas. él te contesta. tú le preguntas que si necesita a alguien. él te dice que estoy de suerte, que justo necesitaba alguien para el día siguiente. 
"¿estás libre mañana?"
yo me tengo que contener para no contestarle "llevo libre cinco años".
eso fue hace un año y esta es la primera semana libre que he tenido desde entonces.
he visto vampiros, agentes secretos y robots. he visto cómo le partían la nariz a un tío por error en una escena, se la volvía a colocar y seguía trabajando. he visto a especialistas hacer simplemente lo imposible. he visto coches pasar a 200 km/hora y empotrarse con una pared. he visto explosiones, varias. y sangre, mucha. y armas, todas. he conocido a luke skywalker y a jon snow. he conducido un carrito de golf por los estudios de la warner durante cuatro meses. he visto tres hombres vestidos de época pasar delante mío a caballo mientras desayunaba la tostada. he rodado en heathrow, y en charing cross, y en waterloo, y en la isla de man, y en birmingham. he trabajado en un tanque de agua. he visto un barco sin agua. he conocido a gente maravillosa. y a gente estúpida hasta decir basta.  
y lo que más me emociona no es lo que he visto, sino todo lo que me queda por ver. 
todas las lágrimas, toda la mierda, todos los obstáculos me hacen quererlo más que nadie. si hay que estar sin dormir, pues no se duerme, si hay que estar de pie 14 horas al día durante semanas, pues se están, y si hay que ir a trabajar vomitando por las esquinas, pues se vomita.
ya he pasado por las tres y aquí sigo, con ganas de más.
mi consejo a ti. 
sí tú, que a veces dudas.
no desistas. no te pares. no te rindas. para atrás ni para coger impulso. continua. si te caes, te levantas. si lloras, pues llora. y si quieres gritar, pues grita. y si te caes otra vez, pues te levantas de nuevo. 
si es lo que quieres, si es de verdad lo que sueñas, por favor inténtalo. una y otra y otra y otra y otra y otra y otra vez. hasta que no puedas más. y cuando no tengas más fuerzas, cuando no puedas mover ni un músculo más, cuando te duela tanto el alma que es imposible que nada ni nadie te ayude, te levantas y lo intentas de nuevo.
¿por qué? pues porque puede que te cambie la vida.

insiste, persiste, resiste.


Friday, 21 June 2013

zumba en el infierno


queridos y queridas, los que seguís el blog sabréis que hace ya tiempo me apunté al gimnasio (si no os recomiendo "la piscina"). como ya podíamos imaginar, he tenido mis más y mis menos con la asiduidad. da igual si tienes el gimnasio que te puedes tirar haciendo el ángel desde tu ventana, una es capaz de hacer petit point con los pies con tal de encontrar una excusa para no ir. el caso es que con mis idas y venidas pues olvidé momentáneamente los horarios. hasta ahora...
a zumba iba los lunes. ni los martes ni los miércoles ni los domingos. 
los lunes. y por una razón.
partamos de la base que una no es profesional del baile (sorpresa). pero tampoco disléxica. hay materia, así que algo nos podemos mover. el asunto es que necesitamos una profesora que nos ponga las cosas sencillas. directas. simples. para lerdas. ya en clase, todas nos dejamos llevar pensando que somos beyoncé. y de beyoncé nada. ni en sus fotos malas. pero al menos sigues los pasos y tu cráneo no da con el codo de la de al lado de la emoción. el grado de movimiento de cadera eso sí es secundario y opcional.
el caso es que para que una consiga dicho objetivo va, insisto, los lunes. los lunes da la clase petra, una rubia neumática recauchutada que nos deja a todas a la altura del betún. la tía se mueve que parece gelatina royal. pero al menos lo que yo hago se asemeja parcialmente a lo que ella hace. si me dice que va a hacer salsa, hago salsa. si es rumba, pues rumba. si ella cuenta 1, 2, 3, y 4, efectivamente es 1, 2, 3, 4, y si ella dice que vamos hacia la derecha, todas (importante) vamos a la derecha.
sin embargo esto no pasa todos los días. despistada con el vaivén de los horarios me planto en el gimnasio un sábado, horror. los sábados pertenecen a daniella.
daniella tiene el culo más duro que el acero galvanizado. es brasileña así que una da por hecho que cada clase van a ser los carnavales de río. ella entra siempre saludando a todas que parece la reina de la comparsa. un desparpajo. una soltura. piensas "si ella no sabe, ¿quién coño va a saber?" 
error número uno. yo soy española y si te bailo por bulerías soy chiquito, no sara baras. pero, he aquí un dato importante, no soy monitora. ella sí.
el caso es que primero pregunta si alguien no ha hecho nunca zumba. el otro día había tres novatas. una rubia que parecía iba rodar el próximo anuncio de nike. toda ella de rosa y divina de la muerte. y luego dos negras de amplias dimensiones que habían decidido colgarse el joyero entero en su cuerpo. más oro que en un "compro y vendo". daniella, con una sonrisa que no puede ser más inocente y cordial, les comenta que primero calentaremos y más tarde subiremos el ritmo. ellas devuelven la sonrisa tímidamente.
ilusas...
efectivamente daniella empieza con lo típico. que si pierna estirada para atrás. que si el brazo alrededor del cogote. que si botamos un poquito. para un lado. ahora para otro. soltamos los músculos. y de repente...
de repente daniella no es daniella sino el demonio de tazmania. no sé en qué momento ella debe pensar que pasamos de ser meras clientes de un gimnasio a componentes del cuerpo de baile de jennifer lópez. pero es en ese preciso instante cuando tú te despides de tu salud mental y, sobretodo, de tu dignidad.
hay dos cosas que has de temer cuando estás en su clase. 
1) su cara. cuántos más guiños, señas, muecas y aspavientos haga su rostro, menos te vas a enterar. ella cierra los ojos y entra en un trance epiléptico en el que las demás no somos partícipes. ella cree que sí. pero no. por una sencilla razón.
2) sus gestos. nuestra querida monitora, además de sufrir tics faciales a go gó, se cree la teniente o'neal de misión secreta en irán y comienza a realizar ademanes que solo ella entiende. utiliza sus manos para hacer señas que luego no se corresponden con la realidad de la coreografía.
a estas alturas la clase es un cuadro de mamarrachas. las dos negras no se enteran de nada, además que yo creo que los 15 kilos de metal que llevan encima no les beneficia para nada. la que arrampló con el modelito perfecto en decathlon está espasmódica. la pobre se lo toma tan a pecho que creo colapsará en cualquier momento. luego está la inglesa de metro noventa con menos carne que la pata de un gorrión, que da igual que no se pierda ni una clase, la mujer tiene el sentido del ritmo en el empeine y parece que esté escuchando otra música diferente. además, como buena inglesa que es toda ella es un colorete. a esa mujer le falta oxigenación por toda la cara. también tenemos a las ratillas. esas dos que siempre se ponen en primera fila con gafillas y que al escuchar la canción empiezan la coreografía antes que la propia monitora. bueno, pues esas mismas mañana están en el hospital con dislocación de cadera. y luego estoy yo. que miro alrededor pensando "¿soy la única que se percata de este "sindios"?
juro en arameo, y en sumerio, y en sánscrito. nunca. nunca. nunca más un sábado.
tras 45 minutos de locura absoluta, de jaqueca crónica, de leches por doquier que parecemos pollos sin cabeza y no una clase, llega el estiramiento final. yo respiro.
de nuevo, ilusa...
ella, daniella, no contenta con la humillación y la anarquía por las que nos ha hecho pasar. decide que nos pongamos en pareja y nos hace realizar una especie de ballet absurdo con una completa desconocida como si tuviésemos cuatro años y en prescolar. ya no me siento mujer. amputada de mi femineidad, acabo la clase con la sensación de tener que ponerme el "babi" y jugar con acuarelas al llegar a casa mientras me tomo la merienda.
ni "woman power", ni beyoncé, ni qué niño muerto...
ironías de la vida, he pagado por este maltrato. 
epic fail.

nunca. nunca. nunca más un sábado.


Wednesday, 12 June 2013

"¿qué tal vas de lo tuyo?"


queridos y queridas, hay una pregunta que se repite generación tras generación. un eco que reverbera sin cesar. no importa de dónde provenga uno. da igual a qué medio en particular nos dediquemos. qué más da la edad que tengas. si te dedicas a cualquier rama artística y alguien de fuera quiere saber cómo te va, la frase que te perseguirá de por vida es aquella de: "¿qué tal vas de lo tuyo?"
no falla.
analicemos, pues.
por un lado podemos observar que no se especifica "qué" es lo tuyo. podría ser desde un resfriado común a un quiste ovárico. a mi desde luego me suena poco a cine. tampoco nos debe molestar. de toda la vida ha existido un silencio sepulcral alrededor de las enfermedades. parece que el no nombrar el "mal" hace que no exista del todo a los ojos del familiar o amigo. si no se dice es como si no fuese. porque ellos se niegan a aceptar que tú como concha velasco "quieres ser artista". de eso nada. nunca. así que lo tratan como algo mucho más liviano. porque, no nos engañemos, si te dedicas a eso del artisteo, suelen creer que es como la gripe. en algún momento pasará.
y de ahí la elección del verbo y su tiempo. "¿qué tal vas...?" es decir, cómo llevas los síntomas, se te han pasado y/o sigues con nauseas. o sea, "¿se te ha quitado ya la tontería?". 
es como cuando decías que estabas enfermo de pequeño. tus padres no te hacían ni caso hasta que no echabas la pota en medio del pasillo. de una forma u otra siempre piensan que les estás tomando el pelo. que en algún momento les vas a decir "que no! que era coña!". pero no es hasta que regurgitas el desayuno que ven que vas en serio. esto es lo mismo. los pobres sueñan que un día te levantes de la cama, entres en la cocina y espetes "estoy curada! estoy curada!" y al día siguiente te pongas a estudiar oposiciones.
"¿qué tal vas de lo tuyo?"
es curioso porque luego si preguntan a alguien que tiene un trabajo "normal" (abogado, economista, médico, sociólogo, etc), les oirás decir aquello de "¿qué tal en el trabajo?"
no lo hacen a mala fe. pero, seamos sinceros, la mayoría de familiares y amigos no saben a qué te dedicas realmente. quieren que ganes un goya, pero lo más seguro es que no lo ganes en tu vida. quieren que les invites al estreno de la película en la que trabajaste, pero a lo mejor no te invitan ni a ti. 
quieren lo mejor para ti, pero a lo mejor eso que quieren no es lo mejor para ti.
el principal problema es que amigos y familiares no saben que la enfermedad suele ser crónica. cómo les explicas que ese virus lo tienes por todo el cuerpo y que de pasajero nada. cómo les haces entender que no puedes dedicarte a otra cosa. que esto es de por vida. que no hay cura ni remedio.
y aunque la hubiese, no la tomarías.

Saturday, 30 March 2013

de londres a cuenca: segunda parte


queridos y queridas, nunca he confiado en mis habilidades automovilísticas. para que nos vamos a engañar. las dos experiencias más cercanas a lo que es conducir un coche en mi vida hasta ahora han sido: una, el mario kart de la nintendo y dos, aquella ocasión en la que pude conducir un carro de golf por silverstone (más información sobre este acontecimiento en otro momento). 
vamos, que experiencia nula.
el caso es que cuando ya tienes treinta y tres tacos como treinta y tres soles, pues una coge el volante como si no hubiera un mañana. tienes ganas de conducir.
la primera experiencia fue con mi hermana pequeña, julia. sobra decir que en ese momento, aquel en el que tu hermana se sienta de co-piloto y empieza a darte órdenes es muy triste. no sólo no sabes conducir, sino que la niñata de tu hermana te dice cómo hacerlo...penoso.
luego toca clase con la mujer de mi padre, pili. ella es profesional en esto de dar clases si tenemos en cuenta que ha enseñado ya a tres hijos antes que a ti. así que ya puedo incrustar el coche contra un bordillo mientras me desgañito que a ella no se le mueve un pelo del flequillo.
de vuelta a cuenca y en mi segunda semana manchega, me presentan a yoli, mi profesora. yoli y yo nos reímos mucho la verdad y a mi eso me tranquiliza. yoli me viene a recoger en un mercedes, que es el coche de la autoescuela y a mi ya me tiene ganada, con estilo. pero claro, yoli y yo no estamos solas, hay más alumnas que como una servidora pretenden examinarse en siete días.
en este caso tenemos a dos alumnas.
mari.
mari es un amor de persona. mari se levanta todos los días a las seis de la mañana para ponerle la inyección a su madre, luego a su padre y, a veces, llega tarde a clase porque tiene que cuidar de su tío que se está desintoxicando. cuando acabamos las clases a veces la dejamos en el hospital a ver a alguien, pero no sé a quién. ella dice que no necesita estudiar para ser enfermera, que ya lo ha visto todo. mari tiene 19 años y vive en motilla del palancar. mari es muy pequeñita, así que entre las dos llevamos un buen trajín con el asiento del coche.
cinthia.
cinthia estudia en cuenca pero es de albacete. no para de hablar y lo peor de todo, mientras habla mira al interlocutor, en este caso a yoli, a la par que conduce. cinthia se va saltando stops y cedas el paso a gogó mientras yoli le va dando collejones. y gesticula una barbaridad, como si fuera una azafata de vuelo. pero a ella le da igual, se ríe y mete primera. cinthia quiere que le examine enrique, que por lo visto habla mucho. según cinthia la última vez suspendió porque la que le examinaba no hablaba nada, no porque se comiese una glorieta.
mari me acompaña por las mañanas, cinthia por las tardes. por las mañanas todo me sale bien, por las tardes soy un manojo de nervios a la que se le cuela el coche cuesta abajo.
me pregunto por qué...
como ha habido tanto follón con mi nota del teórico me dejan la última para el práctico y sola. secretamente lo agradezco, tener a cinthia en el mismo habitáculo mientras cuenta cómo casi prende fuego a su casa mientras cocinaba unas croquetas (como efectivamente hizo al examinarse por segunda vez), la verdad no me hacía especial ilusión.
de hecho sé hasta dónde empezamos el exámen, la avenida de la música (qué bonito) y dónde acabamos, en la jefatura de tráfico (muy propio). total que ahí que nos presentamos la yoli y yo. pero pasan los minutos y ahí no hay ni examinador ni ná. el caso es que la yoli llama a tráfico y "oh sorpresa" el examinador ni sabe que tiene exámen conmigo. no me lo puedo creer. yoli se gira "pero por qué todo te pasa a ti?". quiero llorar. "no lo séeeeeeeeeeeeeeee".
total que nos presentamos en tráfico. "tú te examinas hoy como que me llamo yoli". y ahí va ella, a galope a por el jefe de tráfico. tras unos minutos tensos no, lo siguiente, consiguen que se presente ángel, mi examinador, que estaría comiéndose unas judías blancas o algo así porque viene con cara de estar haciendo mal la digestión. por qué, oh señor, por qué.
y claro, nos montamos en el coche pero es que yo me había "aprendido" un poco la ruta desde la avenida de la música. pero no, estamos en un lugar diferente y yo no soy de cuenca. "durante diez minutos señorita conducirá de manera autónoma". estupendo. y ahora a dónde le llevo yo? que no tengo ni idea? pues ala, le llevo hacia el único lugar que conozco desde allí...la autopista. así, para empezar suavecito. el exámen lo paso mirando de reojillo a yoli, que con las manos me va haciendo gestos por si voy muy deprisa o muy lenta. ella no deja de darle conversación al hombre, por aquello de  a ver si lo despistamos un poco y no ve que estás un poco cagada.
la verdad es que una vez pasado el susto inicial iba tan contenta. pero tensa, claro. así que hacia el final del exámen, cuesta arriba y parada en un semáforo en rojo me doy cuenta que el tobillo derecho no me responde y no puedo acelerar. me cago. qué hago? la luz de peatones comienza a parpadear. y ahora qué? se pone en verde. no me queda más remedio que acelerar con toda la pata, como si fuese un bloque. pero sé que como esto se me alargue mucho se me va agarrotar toda la pierna. el hombre no deja de darme indicaciones y yo me siento como una acordeón.
cuando ya creo que me voy a tener que amputar la pierna por fin acabamos. 
y, milagro de milagros, apruebo.
sin sangre aún en la pierna derecha abrazo a yoli y me dirijo cojeando hacia la autoescuela para que me den mi "L". ese símbolo de drama, de libertad y de esfuerzo.
marcho feliz de la vida ese mismo día a madrid. y de ahí directa a londres.
y en londres...en londres llego como si me hubiesen metido en una turmix a toda potencia. no me puedo creer lo que he hecho. lo que he vivido y a la gente que he conocido. no doy crédito a que unas semanas antes en mi cuarto popito me dijo aquello de "y por qué no vas a cuenca?".
y yo dije "por qué no".

Thursday, 28 March 2013

de londres a cuenca: primera parte

queridos y queridas, a veces creo que funciono a impulsos. a ráfagas neuronales que hacen que una idea se me meta en la cabeza y ya no me deje ser. eso es lo que ocurrió a continuación.
un día sin venir muy a cuento le comento a popito, mi compi de piso y alma gemela en otra vida, que me encantaría sacarme el carnet de conducir pero que claro, o no tengo tiempo o no tengo dinero. él, muy serio, me comenta que por qué no me voy a cuenca a la autoescuela de los famosos. al principio le suelto un espasmo nervioso hecho risa, pero al ver que no se le mueve el bigote ni un milímetro, me creo que no, que de verdad me lo dice en serio. él me explica que hace un tiempo se puso de moda que los actores, toreros, y artistas de la farándula así en general se fueran a hacer un intensivo durante dos semanas para sacarse el carnet de conducir a cuenca. sigo sin creerme mucho lo que me dice popito, pero lo miro en internet y, efectivamente hay anuncios y foros y comentarios sobre los intensivos...
claro que una cosa es pensarlo y otra muy distinta verbalizarlo. cuando se lo empiezas a comentar a la gente la cosa pierde su gracia. tus hermanos directamente no te creen. ya se lo puedes repetir por activa y por pasiva que cuando piensan que tu no te das cuenta, los pillas mirándote como si fueras un ovni caído del cielo. tu padre por otro lado al principio piensa que te has vuelto loca ya del todo. "oye, papá, que a ver si me puedes llamar a un par de autoescuelas en cuenca que a lo mejor me hago un intensivo de dos semanas". él se escojona. y con razón. mi madre no. las madres están hechas de otra pasta y ellas te sueltan un "ah, me parece estupendo" que te dejan ojiplática.
el caso es que lo que empezó como una inocente conversación en londres, acaba siendo una realidad a mano llena...sobretodo cuando estás de camino al aeropuerto de gatwick para pillarte un avión a madrid y de ahí casi directa a la estación sur de autobuses.
la verdad es que eso de salir de la estación sur ya la cosa se pone seria. no pretendo ofender, pero una de repente se siente parte del pueblo llano. es lo que tienen los autobuses interprovinciales, que a una parece que le falta la empanada de ternera y las migas en el taper. ojo, que antes era la mar de asidua que estudié la carrera en salamanca con novio en madrid. relación intensa...entre auto res y yo, digo. pues esto era como un deja vu.
no es hasta que no llego al hotel cortés y dejo la maleta en mi futura habitación durante catorce días cuando de veras me doy cuenta que sí, que he ido a cuenca a sacarme el carnet de conducir. a los que os entra la risa floja he de decir que la primera opción era tarancón así que...chitón.
el caso es que a la mañana siguiente me presento en la autoescuela rubio. allí el dire, jaime, mantiene una acalorada conversación por teléfono pero indica que me siente. "que no fernando, que no coño, que me mandaste un segundo email en el que la yoli iba a las ocho y la has liado parda!". tapa el teléfono. "es el coordinador de tráfico, que es un incompetente". pues bien empezamos.
jaime me da mi manual y me sienta delante del ordenador. "ala moza, hasta que te hartes!". 
si una cosa siempre he tenido clara desde que decidí ir a cuenca es que el teórico lo tenía que sacar bordado. lo de conducir era otra historia, pero lo de empollar siempre se nos ha dado bien cuando nos da la gana. también ayuda que el profesor de teoría suelte perlas como "a ver, tráfico no es que te prohíba beber...al revés, te dice que bebas hasta que te salga el barco de cutty shark en una ecografía...pero que no conduzcas". ese es alberto, un crack de persona. en cuanto le conocí pensé que era gay pero me dije que a lo mejor es que al estar rodeada de hombres mucho más femeninos que yo, ya veía maricones donde no los había. hasta que claro, nos dijo que el ocho de marzo era el día de la mujer trabajadora porque "nosotras" trabajamos mucho...así que vamos, que mi radar funciona divinamente.
el caso es que llego al exámen dispuesta a comerme el mundo. si no me leí el test mil veces no lo hice ni una. al salir, le pregunté a jaime un par de dudas y resultó que las tenía bien...perfecto.
vuelvo al hotel a comerme las uñas de los pies mientras espero que la dgt saque las notas. tras refrescar la pantalla la mar de veces, una directamente se cae de la cama cuando ve que bajo su nombre alguien ha escrito "25 fallos". perdona? disculpa? me estás contando que me he hecho todos los tests de españa para venirme a cuenca y fallar todas menos cinco? para eso las fallo en inglés que quedo mejor. intento no pensar en cómo le voy a decir a familia y amigos que de dos semanas nada. una.
a las cuatro estoy en la puerta de la autoescuela como un bulldog, pero jaime me tranquiliza y me dice que ha habido un fallo a nivel nacional con los exámenes y que el asunto se retrasa. da igual, no hay tiempo que perder, esto es un curso intensivo, así que me ponen con las prácticas...
pasa un dia, dos y al tercero, mientras me paro tan contenta ante un stop yoli, la profe, me dice muy seria "haz una parada ahí enfrente" "no jodas yoli" "tu para" "no habré suspendido?""que pareeeeeees". total que paro. "tienes cinco fallos, estás suspensa".
drama.
me vuelvo temblando a la autoescuela e intentando cubrir las lagrimillas a lo "candy candy" que amenazan con salir de mis ojos. una servidora se niega a aceptar el resultado. jaime me recibe con cara de funeral y me dice que me pase por tráfico pero que lo han corregido por segunda vez. en la dgt pido mi exámen y me comentan que vaya al día siguiente. al volver a la autoescuela me quiero morir ante la obligación de sentarme de nuevo ante el ordenador a hacer tests como una autómata. empiezo a contestar las preguntas casi sin pensar. click click click. las tengo todas bien. click click click. y eso que no estoy poniendo ni un ápice de esfuerzo. click click click. "jo jaime, con lo feliz que estaba conduciendo" "claro moza, lógico, pruebas el jabugo y ahora te toca comer gachas otra vez".
hay algo en la lógica conquense que es sabia a reventar. 
al día siguiente voy a tráfico con las marcas de la sábana pegadas aún en la mejilla. un cuadro. el jefe me ve y me dice que va a buscar el exámen y se va por la izquierda. como si fuera una escena de teatro, veo que vuelve hacia la derecha, y luego de nuevo para la izquierda. le sigo con la mirada como si estuviese en un partido de ping pong. él ni me mira, pero cada vez lleva más papeles en la mano. al volver ni siquiera me da el exámen. "mmmmmmmmm, a ver cómo te explico, no te puedo asegurar nada pero por lo que veo hay un par de fallos en la corrección de tu exámen así que tengo que hablar con madrid...pero tiene buena pinta".
salgo de tráfico que me siento mary poppins sobrevolando cuenca. no me lo puedo creer.
a la hora exacta llama, por lo visto sólo tengo un fallo. jaime, "esto no me había pasao en la vida".
bienvenido a la mía....